Buscar este blog

jueves, 18 de enero de 2018

{Serie} The end of the f***ing world (2017)


Imagino que todos/as aquellos/as que disfrutáis con las series habréis notado la creciente cantidad de ellas que inundan los distintos canales de televisión, ya sean gratuitos o de pago, en los últimos tiempos. La cantidad es ingente, y resulta cada vez mas complicado decantarse por alguna en concreto, así que al final lo que funciona es el boca a boca.

También hay que destacar que la calidad de muchas de estas series (yo en el guión cómo en la realización) deja mucho que desear, y esto es algo que normalmente no tardamos mas de dos o tres capítulos en descubrir, lo que finalmente nos lleva a dejarla en el olvido e ir en busca de otra.
Esta que da no nombre al post es una que descubrí en Netflix hace un par de días, y que ya sólo por la simple y escueta descripción que hacen de ella, llamó mi atención. He visto la primera temporada en apenas 3 días, y he de decir que me ha gustado bastante, por varios motivos que comentaré después de la sinopsis:

"The end of the f***ing world" es una serie británica del año 2017, catalogada como dark comedy (comedia oscura) y nos cuenta la historia de James,  un chaval en su etapa adolescente, que ya desde bien pequeño apunta maneras para convertirse en un psicokiller en toda regla.
Su camino se cruza con el de una chica de su misma edad, Alyssa, con un carácter y personalidad un tanto complicada y rebelde, pero que compatibiliza de una forma un tanto extraña con James.
Ambos terminan por tomar la decisión de escapar juntos, en un viaje sin destino y bastante incierto..."


Como decía unos párrafos atrás, me ha gustado por varias cosas. Una de ellas, es el recuerdo inicial que me ha traído de una de las series que para mi fueron pioneras (junto a Perdidos) antes de esta vorágine de series en la que nos hayamos: Dexter. Esta arrancó en el año 2006 y nos cuenta las peripecias de Dexter Morgan, papel interpretado por Michael C. Hall (actor que todos recordaremos de otra serie llamada "A dos metros bajo tierra", de 2.001), un psicópata que fuera del trabajo (es un forense especializado en análisis de salpicaduras de sangre) se dedica a buscar a criminales que merecen ser borrados de la faz de la tierra y darles el final que se merecen.

Aunque a priori no tienen nada que ver, el personaje que interpreta James me recuerda mucho, en lo que a personalidad y forma de expresarse se refiere, a Dexter.


Otro aspecto bastante destacable de la serie es la duración de los capítulos, que rondan los 20 minutos. Estando acostumbrados a series cuyos capítulos pueden durar entre 45 minutos y 1 hora, es de agradecer estos mini episodios, ya que si andas corto de tiempo,ves uno y listo.

Y por último, otra cosa que me llamó especialmente la atención es la música que han elegido para ambientar las situaciones. Temas, muchos de ellos muy conocidos, que encajan perfectamente con las escenas, y que parecen haber sido creados para ese fin.

De momento, a fecha de este post, solo está disponible la primera sesión, compuesta por 8 capítulos.

lunes, 15 de enero de 2018

(Receta Vegetariana) Tortilla de calabaza al curry


Ha pasado mas de un mes desde la última vez que publiqué algo, y es que entre el ajetreo de las Navidades y el trabajo, apenas he tenido tiempo de ponerme manos a la obra. 

Estreno el año con una nueva receta vegana, cuya base encontré y que he modificado a mi gusto, quedando bastante diferente a la original. Una tortilla bastante socorrida que además nos ha servido para terminar con una calabaza que teníamos en casa. Una última cosa, os recomendaría que la hagáis de un día para otro, por un motivo que mas adelante explicaré. ¡Al lío!.

Ingredientes (para 4-5 personas):

  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 kg. de Calabaza
  • 1 Cebolla mediana
  • 90 gr. de Harina de garbanzo
  • 150 gr. de Agua
  • 1 cc Curry
  • Sal y pimienta
Preparación:

En este caso la calabaza la he asado en lugar de cocerla, para evitar más contenido de agua del que ya tiene de por sí. Para ello, ponemos papel de hornear en la bandeja, pintamos con un poco de aceite para que no se pegue la calabaza y preparamos rodajas de 1 cm. de grosor aproximadamente. Las disponemos en la bandeja del horno, y ponemos éste a precalentar a unos 200º, con calor arriba y abajo. Salpimentamos la calabazas y las volvemos a pintar con un poco de aceite.

Las metemos al horno, y tras 20 minutos aproximadamente, le damos la vuelta a las rodajas de calabaza para que se asen por la otra cara durante otros 20 minutos. Vamos pinchando hasta comprobar que están blandas, momento en el que las sacaremos del horno.

En una sartén, ponemos a pochar la cebolla picada con un poco de aceite. Mientras tanto, cogemos la calabaza y usando un colador robusto, la aplastamos para intentar sacarle el máximo de agua posible, y la vamos pasando a un bol, donde con un tenedor la vamos deshaciendo a nuestro gusto.

NOTA: se puede dejar en trozos, en lugar de desmenuzarla.

Cuando tengamos la calabaza lista y la cebolla esté bien pochada, añadimos el curry a la sartén, removemos durante un minuto y añadimos a la sartén la calabaza y lo rehogamos todo, mezclándolo bien. A mi me gusta añadir un poco mas de curry en este punto.

En otro bol, ponemos el agua, la harina de garbanzo y un poco de sal, y con ayuda de una varilla, mezclamos muy bien, hasta conseguir una especie de "crema", que será el sustituto del huevo para darle consistencia a nuestra tortilla.


Añadimos al bol la calabaza con la cebolla y mezclamos bien con la harina de garbanzo. Volvemos a poner la sartén a fuego bajo con un poco de aceite y ponemos la mezcla para que se vaya dorando. Es recomendable estar pendiente los primeros minutos al asunto para que no se pegue la tortilla. Cuando esté suelta, solo tendremos que dejarla dorar, para darle la vuelta cuando consideremos que es el momento.

Observaremos que la tortilla tiene una consistencia bastante endeble, pero no hay de que preocuparse. Cuando esté bien dorada, la sacamos a un plato y hay que dejarla enfriar, momento en el que cogerá esa consistencia que necesitaba. Os recomiendo que la preparéis de un día para otro.

El resultado final es una tortilla muy suave, donde el curry contrarresta el dulzor característico de la calabaza, y os puedo asegurar que difícilmente vais a notar el sabor a garbanzos procedente de la harina.

lunes, 4 de diciembre de 2017

(Review) Calentador de manos de gasolina


En la entrada anterior hablé sobre los calentadores de manos (hand warmer) que funcionan con barritas de carbón y que podéis leer aquí. En el momento de escribir esa review, ya había pedido a Aliexpress un modelo diferente para probarlo también: el que funciona con gasolina de mechero. Pues bien, me ha llegado hace un par de días y ya he tenido la ocasión de probarlo, así que es sobre este modelo sobre el que voy a escribir hoy. Hay elementos comunes a ambos sobre los que ya hablé en la publicación que mencioné hace unas lineas, así que me los ahorro en esta ocasión.

Lo primero que tengo que decir es que al igual que con el calentador de carbón no había muchas opciones (ya que no existe mas que un modelo) en este caso no ocurre lo mismo, porque de gasolina de mechero sí que tenemos varias alternativas.

El modelo de ZIPPO, quizás el más conocido

El famoso fabricante de mecheros Zippo también dispone de dos modelos de calentadores de mano, cuyo funcionamiento es exactamente el mismo, siendo el tamaño la única diferencia entre ambos.


Aquí podemos ver el modelo grande, que funciona exactamente igual que su hermano pequeño y cuya diferente estriba únicamente en la capacidad del depósito de gasolina, y obviamente, en el tamaño. Sus medidas son 10,2 x 6,8 x 1,6 cm y pesa 72 gr.

Hay multitud de reviews de este modelo en Youtube, y en general sale muy bien parado en las comparativas.

Modelos Chinos


Estos modelos, que también existen en tamaño normal y pequeño, son la versión china del Zippo anterior, y son prácticamente iguales, a excepción de un par de detalles:

  • El acabado: lógicamente no tiene nada que ver el uno con el otro, el Zippo tiene un calidad en los materiales bastante superior.
  • El quemador catalítico: no son intercambiables, cada uno tiene su propio tipo.
  • El precio: los modelos chinos son escandalosamente mas baratos, tanto el propio calienta manos como los quemadores de repuesto.
Yo he comprado uno de estos modelos chinos para probarlo, ya que dadas mis necesidades era mas que suficiente. 

En lo referente al coste, el Zippo tiene un precio aproximado de 25 € si lo compramos a través de Amazon, donde mantienen el mismo precio que los americanos. Si lo compramos por otros canales, nos puede llegar a costar desde 30€ para arriba, llegándolos a encontrar en algunos sitios hasta a 45€.

Por el contrario, el equivalente chino sale por unos 6 €, euro arriba, euro abajo, lo cual supone una diferencia mas que significativa.

Ambos modelos tienen una capacidad para 20 ml. de gasolina de mechero, también conocida como nafta. En el modelo de Zippo prometen 12 horas de funcionamiento, frente a las 8 horas de su primo chino.


La misma diferencia de precio la encontramos a la hora de sustituir el quemador catalítico, ya que se trata de una pieza que tiene una vida limitada, en el caso de Zippo a 70 usos completos, según declaran de manera oficial. En el caso del chino no hay una cifra estipulada, habrá que averiguarlo con el uso. El quemador de Zippo sale por unos 7 € en Amazon, mientras que la misma pieza pero en su versión china ronda los 2 €.  Como se puede comprobar, hay bastante diferencia entre ambos, así que cada uno tendrá que elegir el modelo que mas se adapte a sus necesidades en función del uso que pretenda darle.

Quemadores de repuesto comprados en Aliexpress
Para las pruebas compré dos botes de gasolina de 133 ml., uno de la marca Clipper y otro de una marca desconocida. El primero me costó 2,50 € y el segundo 1,95 €. 

Junto con el calienta manos viene una pequeña pipeta con forma de regadera,con dos marcas: 10 ml. y 20 ml., que sirve para rellenar el aparato con la cantidad de combustible necesario según el tiempo de funcionamiento que deseemos: 4 u 8 horas aproximadamente. Hay que decir que una vez hayamos llenado y encendido el calienta manos no se puede forzar el apagado del mismo, hay que dejarlo hasta que se apague por si mismo, cosa que no ocurre con el de carbón, que sí podemos apagarlo en un momento dado.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, al contrario del modelo de carbón, el olor de este es bastante mas disimulado, aunque no inexistente. Tras las pruebas hechas con ambas marcas de gasolina, hay que decir que los tiempos desprendiendo calor son prácticamente idénticos. En lo que si he notado diferencia es que la gasolina Clipper desprende mucho menos olor que la marca barata.

En cuanto al coste de de cada uso en ambos modelos y basándome en los precios a los que he comprado ambos combustibles (que pueden variar mucho según donde los compres): 1,48 € las 12 barritas de carbón, 2,50€ la gasolina Clipper, y 1,95 € la gasolina de marca rara), sale un poco mas caro el sistema de gasolina, pero tampoco se trata de una diferencia excesiva. 

Para concluir y basándome en las pruebas que he hecho, podría afirmar que:

  • Ambos sistemas son igualmente útiles y eficientes, con la diferencia de que para conseguir 8 horas de calor con el modelo de carbón son necesarias 2 barritas de dicho mineral, frente a una sola carga de gasolina. También decir que el de gasolina es un poco mas "delicado" a la hora de encenderlo, como que todavía no le he cogido el truco del todo.
  • La diferencia de precio entre los dos modelos es prácticamente insignificante, comparando el de carbón con el de gasolina chino.
  • Los dos sistemas son bastante seguros, siempre y cuando se tengan las precauciones debidas y lógicas a la hora de usarlos.
  • Los dos emiten cierto olor, y al final es cuestión del gusto personal de cada uno y ver cual le molesta menos... o le gusta mas.

jueves, 9 de noviembre de 2017

(Review) Calentador de manos de carbón


Tras unos días de inactividad, vuelvo para hablar de un chisme tras el que llevaba un tiempo y que al final compré hace unos días. Se trata de un calienta manos (o calentador de manos) portátil, un gadget muy útil para aquellos a los que las manos se nos suelen quedar frías.

Como decía, hace bastante que lo tenía en el punto de mira y he terminado por comprarlo aprovechando que parece que el frío ha llegado, por fin, para quedarse durante una temporada. Pero vamos al tema.

¿QUE TIPOS DE CALENTADORES DE MANOS HAY?

Pues es muy sencillo: está diseñado para calentarse las manos, así de fácil. Existen varios tipos, a saber:

  • De gel: son los mas extendidos ya que los podemos encontrar en multitud de tiendas. Son una especie de fundas de plástico (de diferentes formas) en cuyo interior hay un gel y un pequeño circulo métalico que, al apretarlo, inicia una especie de reacción química que solidifica el ,gel aportando calor durante y un rato después del proceso. Aunque suelen ser muy baratos, la pega es que duran apenas un rato, y lo peor de todo es que para volver a usarlo, hay que hervirlo hasta que el gel vuelva a su estado líquido.
  • De gasolina: tienen la forma del conocido mechero Zippo (incluso esta marca los fabrica), y su funcionamiento es similar al de una estufa catalítica, pero a menor escala. Los hay muy baratos y los hay caros (los de la citada marca), y funcionan como un mechero, es decir, utilizando gasolina especial para encendedores. Sobre este tipo haré un review mas adelante.
  • De carbón: que es del que voy a hablar en este post, así que no adelante nada, excepto que son baratos y bastante eficaces a la par que seguros.
  • De batería: son los mas modernos, funcionan recargándolos como si fuese una batería externa y aunque tienen bastante autonomía, son bastante caros y a la larga imagino que la batería que los hace funcionar irá perdiendo potencia de carga.
¿QUE USOS PUEDO DARLE A UN CALIENTA MANOS?

Existen multitud de escenarios en los que nos puede venir muy bien. Por poner varios ejemplos:

  • Para, si eres cazador o pescador, mantener las manos calientes en las largas esperas.
  • A la hora de hacer senderismo durante la estación fría.
  • En trabajos en los que se pase frío.
  • O simplemente para llevar las manos calientes de camino al trabajo.
Una vez explicado todo esto, vamos con el modelo de carbón que da nombre al artículo.


El calienta manos tiene unas medidas de 12 cm. de largo, 7 cm de ancho y 2,5 cm. de grosor, un tamaño bastante discreto que permite llevarlo encima sin apenas ocupar espacio. Por fuera está "tapizado" de terciopelo, lo cual le proporciona un tacto muy agradable. 

Al abrirlo, queda expuesta la zona donde se colocan las barritas de carbón. Es una especie de almohadilla blanca, de un material parecido a la tela, pero que curiosamente no se quema al contacto con el carbón una vez se ha encendido. La barrita descansa en un surco para evitar que se mueva cuando se cierra la caja.

Una vez cerrado, se mete en una funda donde encaja a la perfección, y cuya finalidad es que el calienta manos no se abra por accidente y el ascua pueda quemar algo.


Las barritas de carbón se compran en paquetes de 12 unidades, y tienen una medida de 8 cm. de largo, 1,5 cm. de ancho y algo menos de 1 cm. de grosor.

El proceso para poner en marcha el calienta manos no puede ser mas sencillo. Se coge una barrita, se le acerca un mechero y en cuanto vemos un poco de ascua, soplamos hasta que esté bien prendida, entonces la metemos en la caja, colocándola en la almohadilla, la cerramos y la metemos en su bolsa.

Ahora que hemos visto la parte teórica, vamos con la parte práctica y los datos interesantes. En la mayoría de las descripciones que se pueden ver en Internet, los vendedores afirman que se pueden conseguir aproximadamente 8 horas de calor con una barrita de carbón, pero la realidad está bastante alejada de esa cifra. En las pruebas que he hecho, ninguna ha sobrepasado las 4 horas, lo cual no quiere decir que no sea un buen tiempo, pero que no se parece a lo que nos quieren vender.

El calienta manos produce un calor muy agradable, no llegando a quemar en ningún momento y  alcanzando su punto máximo de calor a las 2 horas de haberlo encendido, aproximadamente. La caja tiene dos pequeños orificios en los laterales para que el interior no se quede sin oxígeno, y no hay problema en que dichos orificios queden tapados al poner su funda, ya que la barrita no llega a apagarse.

Es curioso cuando, una vez consumida la barrita y estando totalmente frío el calienta manos, al abrirlo podemos ver como la barra se ha convertido en ceniza, y que con tan solo girar hacia abajo la caja, ésta se desprende sin dejar apenas mancha. Basta con darle un soplido para quitar los restos y quedará lista para el siguiente uso.

Si tuviera que ponerle alguna pega a este sistema sería el ligero olor que genera durante el quemado del carbón, pero también es cierto que si tenemos el calienta manos metido en su funda de tela, el olor es prácticamente imperceptible.

Si te interesa conseguir uno de estos calentadores de manos, puedes preguntar en tiendas especializadas en temas de montaña, o de caza, donde suelen tenerlos. Si no, siempre te quedará pedirlo por Internet, por ejemplo en Amazón, donde tienen este pack a muy buen precio. Lo que me ha parecido curioso es la diferencia de precios, sobre todo en las barritas, ya que en la mayoría de los sitios están por encima de los 4,5 euros la caja de 12 unidades, y yo las he conseguido en tienda física por menos de la mitad.

lunes, 23 de octubre de 2017

Reorganización escolar (o como jugar con las relaciones sociales de los niños)


Terminado el verano, hace casi un mes tocaba empezar un nuevo curso escolar, lo que supone una vuelta a las rutinas, tanto para los niños como para los padres. Este año empezamos 5º de Secundaria, penúltimo curso antes de pasar al instituto.

El comienzo de curso no está siendo este año todo lo tranquilo que nos hubiera gustado, ya que hemos empezado con mal pie. Este curso, el "equipo docente" del Colegio Público Las Anejas de León decidió mezclar a determinados niños de clase, y uno de los "premiados", fue nuestra hija. Es lo que llaman "reorganización de alumnos". Esto ya nos tocó vivirlo hace dos años, al comenzar 3º. En aquel entonces supuso un cambio notable para la niña, ya que teniendo su grupo de amigos, tuvo que empezar de cero con nuevos compañeros, perdiendo al final el nexo de unión con los que ya tenía.

Aquel año, simplemente aceptamos el cambio. Pero este año, en previsión de que volviera a pasar lo mismo y basándonos en algunos comentarios escuchados al final del año anterior, decidimos visitar a la nueva directora del centro, varios días antes de empezar el curso, con el fin de intentar evitar el cambio en caso de que fuesen ciertos los rumores. Y a partir de aquí empezó la odisea.

Inicialmente, la respuesta de la directora fue que «miraría si se podía hacer algo, pero que no prometía nada». Esto lo dijo a sabiendas (como averiguamos mas tarde) de que no iba a revertir el cambio. El lunes día 11 de Octubre empiezan las clases, y a la salida, se confirma que la han movido a la otra clase, dejando en la suya a prácticamente todos sus amigos y amigas.

Entonces decidí volver a hablar con la directora, y durante la conversación solo obtuve respuestas vagas y sin fundamento. Le expliqué que no había necesidad alguna para cambiarla de clase, ya que no se trata de una niña difícil, ni poco sociable, sino todo lo contrario. Pero la explicación que se nos dio era que este tipo de reorganizaciones es por el bien de los niños, para que cuando empiecen el instituto se integren con mas facilidad. ¿Cómo?... o sea, ¿que la sacas de su grupo habitual, la «desintegras», para que dentro de dos años no tenga problemas de integración?. La explicación no hay por donde cogerla, porque no tiene ningún sentido.

Ese mismo día nos reunimos tanto con la tutora antigua como con la nueva, y más de lo mismo. Que no nos preocupemos, que la niña se iba a integrar perfectamente. ¡Pero es que no es necesario que se vuelva a integrar! ¡Que ya lo estaba, y además perfectamente integrada!. ¿Que necesidad hay de mover a alguien que no tiene problemas a la hora de relacionarse con los demás?

Por resumir un poco, terminé poniendo una reclamación en el Colegio. Quizás hubiera tenido mas peso si hubiéramos sido varios, pero es triste ver como el 95% de padres en la misma situación simplemente aceptan lo que les imponen, sin informarse, sin averiguar los motivos que hay detrás de estos cambios.

La respuesta escrita fue en los mismos términos que las conversaciones verbales. Seguí sin tener claro los motivos que justifican dichos cambios, y creo que ellos tampoco los tienen. Simplemente los cambian y punto, pero que curioso que haya niños que no hayan cambiado nunca de clase.

Actualmente he dado el siguiente paso y he presentado reclamación en la propia Delegación de Educación de León, y estamos en espera de una respuesta. En esta reclamación ya no pido que mi hija sea cambiada de nuevo a su antigua clase, no, ahora lo que pido es que modifiquen esa absurda norma y que si hay que hacer cambios, vengan acompañados de un informe que los justifique.

Probablemente esto no lleve a ningún sitio ni consigamos nada, pero si no lo intentamos, nunca lo sabremos.

jueves, 5 de octubre de 2017

(Receta Vegetariana) Franky Pirámide de calabacín, carrueco y tofu


Esto es lo que podríamos llamar una receta de aprovechamiento. Echas mano de lo que tengas por casa, lo juntas, le pones un nombre llamativo y... ¡e voilá!. En casa, a este tipo de platos los hemos bautizado con un nombre genérico: Franky, ya que está hecho de partes que van quedando en el frigo de otras comidas. Que ves que tienes medio calabacín, un poco de carrueco de calabaza que sobró de la comida y algo de salsa de tomate frito casero que hay que gastar,  ¡pues te marcas un Franky para cenar!

Esta es una de las cosas que mas me ha flipado desde que empezamos con la dieta vegetariana, y es que se aprovecha todo, casi al 100%. Apenas se tira comida, no como antes, que continuamente teníamos que tirar cosas porque que se ponían malas o simplemente porque se te olvidaba que estaban en el frigo.

Ingredientes (para 3 personas):

Preparación:

Empezamos por hacer a la plancha las rodajas de calabacín cortadas finas, que si las haces muy gruesas queda un poco basto. Por otra parte, el tofu se desmenuza con las manos y se coloca en un cuenco.

Bueno, pues con todos los ingredientes a mano, vamos a ir montando el Franky. Ponemos una capa de calabacín en el plato, que cubra el fondo. Encima ponemos una capa fina de carrueco de calabaza, un poco de maíz, una cucharada de salsa de tomate frito y un poco de tofu como si fuese queso rayado.

Ahora colocamos otra capa de calabacín, pero un poco mas pequeña que la primera, y volvemos poner carrueco, maíz, salsa de tomate, y tofu. Otra capa algo mas pequeña de calabacín, repetimos con los mismos ingredientes y por fin, la última capa de calabacín, también mas pequeña, y encima, para finalizar, ponemos un poco de tomate, un poco de tofu alrededor, y encima de todo, una cucharadita de Veganesa.

Si quieres, puedes ponerlo a gratinar en el horno unos minutos, y si no, simplemente calentar al microondas y a comer.

Lo bueno de un Franky es que le puedes poner lo que tengas por casa. A mi en este caso me sobraba carrueco y fue lo que usé.

¡Poned un Franky en vuestra mesa!

miércoles, 4 de octubre de 2017

De carnívoros a vegetarianos: Sensaciones personales (y II)


Después de comentar hace unos días las impresiones generales tras un mes con la dieta vegetariana solo me queda contar que cambios personales a nivel físico y emocional he notado a raíz del cambio. En la anterior entrada me centré más en como habían cambiado las cosas a nivel general: la compra, alimentos nuevos, forma de cocinar, etc. Así que ahora toca la parte mas importante, o al menos para mi.

HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LAS CARNES, PESCADOS, HUEVOS Y LACTEOS

En contra de lo que suponía, ha resultado mas sencillo de lo que imaginé, o por lo menos lo ha sido para nosotros. Teniendo en cuenta que mi fuente principal de proteínas eran estos tres productos, al principio pensé que me iba a resultar difícil el simple hecho de, por ejemplo, dejar de cenar la típica tortilla de un huevo con varias claras y atún como venía siendo habitual, y lo mismo con los filetes de pollo a la plancha, o esos estofados de carne de pavo que ya eran habituales como mínimo una vez a la semana.

Con la leche y los yogures también ha sido radical, ya que les daba mucha caña a diario, y ahora apenas como yogures de soja y la leche que bebo es la que tomo con los cafés y con los batidos, y es de soja o leche de avena casera

La adaptación ha sido total desde el primer día. Pero claro, era posible que tuvieran que pasar algunos días mas para notar la falta de estos alimentos. Nada... pasadas dos semanas, no tenía sensación ni necesidad de comer ni carne ni huevos. Y con la leche, exactamente igual. Así que podría resumir diciendo que efectivamente, hay vida mas allá de dichos alimentos.

PERDER PESO COMIENDO MUCHO

Comiendo a mi antojo, sin mirar cantidades ni calorías, he perdido en un mes aproximadamente 2,5 kilos, lo cual quiere decir que me encuentro en déficit calórico. Pero sin pasar nada de hambre. Hay muchas comidas que no puedo terminar, porque ya no me entra más... Suelo hacer 5 comidas al día: desayuno, algo a media mañana, la comida, un batido de fruta y verduras de merienda, y la cena.

ANTOJOS

No soy de muchos antojos, la verdad, pero de vez en cuando si que me apetece algo concreto. La frecuencia con que esto me ha pasado con esta dieta se ha reducido muchísimo. Incluso con la cerveza, que por las noches al llegar a casa me apetecía horrores, ahora hay muchos días que ni la pruebo.

Sí he notado que a veces me apetece mucho por ejemplo, comer fruta, cosa que antes no me pasaba.

SUEÑO

Ya venía arrastrando irregularidades en el sueño desde hacía mas de un año. No conseguía dormir una noche seguida, despertándome hasta 4 y 5 veces. Tenía un sueño muy ligero y obviamente, me levantaba muy cansado y el rendimiento del día a día era un asco.

No había pasado una semana desde que empezamos, y sin darme cuenta dormía casi de un tirón. Lógicamente tuvieron que pasar un par de semanas o tres hasta medio recuperarme y que los ciclos del sueño se estabilizaran. Pero a fecha de hoy, la norma es que duerma bien, y la excepción, lo contrario.

ENERGÍA

Era el segundo punto que me preocupaba, ya que tomé la determinación de no contar calorías, por lo menos al principio. Bastante trabajo suponía la búsqueda de nuevas recetas (y prepararlas) como para encima estar pendiente de las calorías.

Desde pasados apenas tres o cuatro días empecé a notar que levantarme por las mañanas me resultaba mas fácil. A ver, no es que me levantara bailando, pero si que me costaba mucho menos arrancar. Igualmente me ha pasado con las siestas. Acostumbrado a dormir un rato después de comer, hay muchos días que me levanto tal cual me acosté, sin haber apenas cerrado los ojos.

ANSIEDAD

Con mi anterior dieta, me pasaba que justo un rato antes de la hora de la comida y de la cena, me entraba ansiedad, porque llegaba a esa hora con bastante hambre. Esto, si no ha desaparecido, se ha reducido casi en su totalidad. El hecho de comer tantos vegetales, fruta y legumbres te mantiene saciado casi todo el día. Solo ha habido un par de ocasiones en los que si llegue a la comida y a la cena con algo de hambre, pero tiene lógica ya que esos días coincide que no pude tomar nada a media mañana o no pude hacerme el batido de fruta y verdura que tomo a media tarde.

MEJORAS EN LA PIEL

Otra cosa que descubrí pasadas un par de semanas es que la piel me parecía haber cambiado, ya que por ejemplo, desde hace años, al afeitarme, era habitual que me cortara como mínimo en tres o cuatro sitios. De repente un día, me di cuenta que en los últimos tres afeitados no me había cortado, y así ha seguido hasta hoy día. Se que puede sonar raro, pero es la única explicación que le encuentro, ya que no he cambiado ni la maquinilla ni la forma de afeitarme.

RENDIMIENTO EN EL GIMNASIO

No he notado cambios notables en este aspecto. Sigo entrenando, eso si, con algo menos de intensidad dadas las molestias que tengo en el brazo izquierdo, y aunque hay días en que me cuesta un poco mas hay que tener en cuenta que estoy en déficit calórico, o sea, que gasto mas energía de la que consumo, y eso supone una bajada en el rendimiento, lógicamente.

A NIVEL PSICOLÓGICO...

El hecho de comer sin tener que estar pendiente de las cantidades y encima ver que pierdes peso es extraño o curioso. Desaparecen los sentimientos de culpabilidad si repites de plato o si te sirves un poco mas de la cuenta, y aunque cuesta acostumbrarte a esta sensación, al final lo haces.

VEREDICTO FINAL

La verdad es que no ha tenido que pasar un mes para darnos cuenta que no íbamos a volver a comer carne, pescado, huevos o lácteos. A la mitad del camino, o sea, pasadas dos semanas, ya lo teníamos claro. Las ventajas son muchas y variadas, y no solo ya por que lo habíamos investigado, si no por lo que hemos comprobado por nosotros mismos. Ahora mismo estoy a la espera de los resultados de un análisis de sangre que me hice cuando llevábamos los 30 días, así que cuando lo tenga, actualizaré la entrada para poner los resultados.

En lo que a mi respecta, me encuentro mejor a nivel físico, duermo mejor, como mejor y si encima puedo blindarme frente a enfermedades de las que están arrasando hoy en día, pues mejor que mejor.

Seguiré compartiendo recetas vegetarianas en el blog de forma continuada y seguiré tratando temas de nutrición en general como venía haciendo hasta ahora, pero nunca lo haré desde una perspectiva  EXTREMISTA. Todas las opciones son respetables, al igual que las decisiones que cada uno tome.

Con toda esta serie de entradas no pretendo convencer a nadie de nada, que cada uno haga lo que crea conveniente. En nuestro caso, después de informarnos de los problemas de consumir hoy en día determinados alimentos debido al tratamiento que le dan y ver que es basura, decidimos hacer de conejillos de indias para averiguar personalmente si era factible o no el llevar una dieta vegetariana. Y todo esto que habéis leído son los resultados. 

ENTRADAS RELACIONADAS:

- De carnívoros a vegetarianos: ¿Moriremos en el intento?
- De carnívoros a vegetarianos: Conclusiones generales (I)

viernes, 29 de septiembre de 2017

De carnívoros a vegetarianos: Conclusiones generales (I)


Tal y como comenté hace un mes en la entrada «De carnivoros a vegetarianos: ¿moriremos en el intento?» habíamos tomado la decisión de dejar de comer carne, pescado, lácteos y huevos durante un mes para averiguar si el hecho de adoptar una alimentación totalmente vegetal se podía llevar de una forma efectiva y a que nivel afecta al cuerpo, ya que para alguien que come todo lo que enumeraba al principio no es tarea fácil cambiar todos esos hábitos y costumbres de un día para otro.

Pues ya han pasado los 30 días, y las conclusiones y sensaciones al respecto son muchas. Para quien no haya leído lo que escribí en su día, decir que la decisión fue hacer un cambio radical de un día para otro, por lo que desde varias semanas antes de la fecha de inicio empezamos a gastar todo lo que teníamos de embutidos, leche, yogures, queso, huevos, claras, carne y pescado. El día elegido para empezar fue un lunes, así que el sábado, con una lista de la compra bastante diferente a la habitual, nos fuimos de compras a un par de supermercados para hacernos con todo lo necesario.

Como suelo hacer con las publicaciones que se alargan mucho, la voy a dividir en dos partes. En esta primera quiero reflejar los aspectos generales a los que nos hemos enfrentado en el día a día, y en una segunda parte voy a intentar centrarme mas en los cambios personales que hemos observado como resultado del cambio. En definitiva, esas sensaciones en lo que respecta a mi, y en lo que respecta al resto de la casa (mi mujer y la niña). Mi caso difiere en poco al de ellas, en realidad solo en la cantidad de proteínas que debería consumir al día, ya que con los entrenamientos con pesas que hago 3 veces por semana si quiero progresar, aunque sea mínimamente, debería respetar esa cantidad de protes.

A LA HORA DE HACER LA COMPRA


He aquí uno de los cambios mas significativos. Es alucinante como al eliminar de la ecuación lácteos, huevos, carne y pescado, te sobra mas de la mitad del supermercado, y la compra se hace en mucho menos tiempo. Lo primero que hemos puesto en práctica es hacer la compra semanal de la verdura y la fruta en el mercado local, en vez de en el súper. Es mucho más barato, mas sano y encima consumimos productos productos locales.

El gasto es como mínimo un 30% menos que la compra habitual que hacíamos. Estamos yendo  el sábado por la mañana al mercado, y volvemos con un montón de verdura y fruta, igual con 10 kilos entre todo, y el coste medio viene siendo de entre 10 y 12 euros. El resto ya es cuestión de comprarlo en nuestro supermercado habitual, pero ya es lo mínimo (siempre refiriéndome a comida, claro está).

PRODUCTOS ESPECÍFICOS


De repente descubres productos como la Quinoa, Lino, Mijo, Trigo, Tofu, Espelta, Arroz integral, Pasta integral, Cous Cous, etc. que antes veías siempre de lejos, pero que ahora han pasado a estar en tu despensa... Ya es cuestión de lo que te quieras complicar innovando recetas, pero las posibilidades son infinitas.

Las legumbres son básicas y se deben consumir a diario ya que son una muy buena fuente de proteínas, y se pueden preparar de formas que ni imaginas. Ah!, y hay muchos mas tipos de los que crees.

Las especias, otra familia bastante olvidada que también se vuelve imprescindible. La mayoría de las comidas si no se cocinan con alguna especia que le de alegría quedan insípidas: Curry, Cúrcuma, Canela, especias árabes (Ras el Hanout), especias para fajitas y burritos, Comino molido... Hay mucho donde elegir.

Se me olvidaban los frutos secos y las semillas, también muy importantes, ya que aportan ácidos grasos Omega 3 entre otras cosas, y se pueden encontrar en las semillas de Lino, Chía y semillas en general y en frutos secos como las Almendras y Nueces.

CONSEJOS PARA NO VIVIR EN LA COCINA


Se podría decir que esta es la parte mas difícil de todo el proceso. Si no tienes curiosidad o no se te da bien la cocina, es un problema, porque hay miles de recetas alucinantes que no vas a probar. Y no creo que nadie aguante mucho comiendo todos los días lo mismo. Si bien es cierto que está comprobado que cualquier familia tiene como mucho 10 o 12 platos diferentes en su dieta y esas son las recetas que vamos rotando, aquí te lo vas a tener que currar un poco.

Es la parte que mas me ha agotado, ya que desde el primer día empecé a buscar recetas alternativas a lo que comíamos habitualmente: tortilla de patatas, albóndigas, potajes, hamburguesas, croquetas, postres... y eso supone pasar bastantes horas en la cocina. Si quizás el cambio hubiera sido paulatino, hubiera sido menos agotador, pero soy de los que cuando se mete en algo, se mete de cabeza.

Lo bueno es que a lo largo de este mes, he conseguido hacer y casi perfeccionar 19 recetas como para no aburrirme durante una temporada. Esta lista la iré ampliando, pero ya no hace falta pasar tanto tiempo en la cocina. Los consejos que puedo ofrecen en base a mi experiencia son:

  • Cuando te pongas a cocinar, hazlo para mas de una comida. Con esto me refiero a que si vas a hacer croquetas de mijo, no hagas 15 croquetas. Ya que te pones, haz el doble o triple y lo que no comas ese día al congelador y ya te estás quitando de cocinar para un par de comidas.
  • Yo cocino el fin de semana, normalmente el domingo, para tener por lo menos la comida del medio día de lunes a viernes. Es fácil. Haces un potaje de garbanzos que te dé para dos días, un sofrito de verduras para otros dos días (que luego los terminas justo el día que los vas a comer), y con eso vas servido hasta el jueves. El viernes preparas alguna pasta, por ejemplo, y listo. Las cenas sí son mas de hacer a diario, pero son mas sencillas que las comidas.
  • Cereales como el trigo, la espelta, el arroz integral, cous cous o similares, lo puedes cocer también en cantidad como acompañamiento para un par de comidas o tres, y tenerlo en el frigo ya que aguanta perfectamente.
  • Las legumbres las hago en la olla expres de medio kilo en medio kilo, tanto los garbanzos como las alubias o las lentejas. Cuando están en su punto, las paso por agua fría y las escurro. De ahí van al congelador en bolsas zip, y voy sacando conforme me hace falta. Solo hay que ponerlas en un poco de agua caliente y se descongelan en unos minutos.
UN GRAN DESCUBRIMIENTO: LOS "LÁCTEOS" DE SOJA


El primer cambio al que nos enfrentamos de cara fue a la leche y los yogures de soja. El cambio tuvimos que hacerlo paulatinamente, sobre todo con la leche. El truco era poner al principio, mitad de leche de soja, mitad de agua, lo cual lo rebajaba y suavizaba el sabor, que es un poco potente hasta que te acostumbras. Con el pasar de los días, fuimos subiendo la proporción de leche y bajando la de agua, y apenas una semana después, ya estábamos habituados a ella. Hasta tal punto que ahora la preferimos a la de vaca con diferencia. Y además, al realizar postres usando leche de soja, como por ejemplo el arroz con leche, quedan mucho mas cremosos, con un toque avainillado y un ligero sabor que por lo menos a mi me recuerda a la horchata. Decir que estos productos de soja son, de media, un 25% mas caros que los de vaca.

Para terminar con las bebidas de soja, añadir que cada supermercado tiene su marca propia, y he comprado de por lo menos cuatro diferentes (Carrefour, Día, Mercadona y Leclerc) y hay diferencias bestiales. Las que creo mas recomendables en lo que a ingredientes se refieren son las de Mercadona y Carrefour, sin apenas añadidos y con muy poca azúcar. Sin embargo las de Día y Leclerc tienen un sabor muy fuerte a vainilla y bastante azúcar comparado con las primeras.

Con los yogures, el amor fue casi instantáneo, ya que son bastante suaves y cremosos y están muy buenos, tanto los que llevan fruta añadida, como los postres de chocolate o de vainilla (los del Mercadona, por ejemplo).

HAY QUE RESPETAR LAS PROPORCIONES


Un aspecto importante al empezar con este tipo de alimentación es respetar tanto las cantidades como los tipos de alimentos que se aconsejan consumir. Me refiero a que, si por ejemplo, tienes que comer 4 piezas de fruta, no debes de saltártelo a la ligera, ya que al haber restringido la variedad de alimentos (recuerda que en tu frigo ya no hay lácteos, huevos, carnes o pescado) es importante cumplir para que no nos falte de nada.

Hay determinadas vitaminas, minerales y ácidos grasos, léase por ejemplo Calcio, Hierro, Zinc, Vitamina B12, Omega 3, etc. que son imprescindibles para un correcto funcionamiento del organismo y si privamos a éste de ellos, podemos tener un problema.

Una de las cosas que nosotros hacemos para cumplir con la fruta y las verduras es preparar para la merienda un batido (también conocido como smoothie) que cómo mínimo lleva 4 piezas de fruta, 2 porciones de Kale, Brócoli o Col, leche de soja y 2 cucharadas de semillas de lino. Y esto lo hacemos a diario, lo cual no quiere decir que un día por cualquier motivo no sea posible, pero procuramos evitar saltárnoslo.

Si estás interesado en empezar a comer de esta forma, deberías ver este vídeo. En el se explica en apenas 13 minutos las cosas a tener en cuenta a la hora de empezar con una dieta vegetal:


TAMBIEN HAY COMIDA BASURA VEGETARIANA


Si tenemos en cuenta que para que un producto sea vegetariano tan solo basta que no tenga nada que proceda de un animal, en el mercado podemos encontrar infinidad de comida procesada, dulces y demás que son considerados igualmente como comida basura por muy vegetarianos que sean. Que un día te apetezca comer algo de esto es normal, pero no se deben incluir alimentos de este tipo en la dieta como algo habitual o diario. Procura siempre huir de comidas procesadas. Si puedes, prepárala tú, y si un día no te queda mas remedio que comer porque no tienes otra alternativa, pues no pasa nada, pero no lo conviertas en algo habitual.

NO SEAS EXTREMISTA CON LA DECISION QUE HAS TOMADO


Desde el principio tuvimos claro que el motivo principal del cambio a una dieta vegetariana era la salud, y que por lo tanto se trataba de eliminar los productos que he mencionado de nuestro día a día, pero sin llegar por ello a caer en extremismos.

Con esto me refiero a que si un día sales a tomar algo con unos amigos, o si tienes una comida familiar y no te queda mas opción que salirte de lo estipulado, pues te sales y punto. Si te tienes que comer un trozo de carne, no te va a matar. Yo me centro, no en lo que me voy a comer en ese momento, sino en todo lo que he dejado de comer durante el resto del tiempo. Hay que adaptarse a cualquier situación si no quieres que se convierta en un problema.

COMO LO VE EL RESTO DE GENTE


Este es un punto delicado, ya que incluso yo mismo afirmaba tajantemente hasta hace apenas un par de meses que jamás sería vegetariano, siendo de los que piensa que hay que comer de todo y que lo contrario no es sano. Es cierto, pero mi percepción cambió cuando descubrí que lo que se supone que siempre nos han vendido como algo necesario y bueno, resulta ser todo lo contrario. Quien quiera ampliar información, que vea los documentales de los que hablo en la primera publicación, que está enlazada al principio de ésta.

A lo que me quiero referir en este punto es a cómo te sientes cuando le dices a alguien que has empezado a ser vegetariano y notas que te miran de soslayo, con los ojos muy abiertos pensando, "este tío está loco"... Te das cuenta que a veces es mejor no decir nada, porque sin darte cuenta empiezas a dar explicaciones que en el fondo no sirven de nada. Es sencillo, yo no me meto con lo  que tú comes y lo respeto, así que haz tu lo mismo conmigo y todos contentos :)

No quiero alargar mas esta primera parte, solo deciros a los que hayáis llegado hasta aquí (que no creo que seáis muchos), que si leéis la segunda parte de estas conclusiones comprobaréis los cambios reales que han supuesto para nosotros el hecho de haber estado siguiendo una dieta vegetariana durante un mes.

ENTRADAS RELACIONADAS:

- De carnívoros a vegetarianos: ¿Moriremos en el intento?
- De carnívoros a vegetarianos: Sensaciones personales (y II)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

(Receta Vegetariana) Tortilla de patatas sin huevo


Durante éste último mes el blog está un poco monotemático, prácticamente todas las entradas son sobre recetas vegetarianas que estoy probando. Tengo tal cantidad de ellas, que me resulta difícil ponerme con otros temas. Pero bueno, al fin y al cabo es información que considero interesante compartir. Ya vendrán tiempos mejores... o cuando menos, mas variados! :-P

Hoy traigo como invitado a un clásico de nuestra gastronomía: la tortilla de patatas. La verdad es que cuando me dijeron que se podía hacer sin huevo me costaba bastante creer que quedaría algo decente . A una receta tan sumamente sencilla y con solo 3 ingredientes, a cual mas básico, si le quitas uno de ellos es fácil que te la cargues. Pues va a ser que no. Aunque al principio nos costó cogerle el punto, después de haber hecho 3 ó 4, ya podemos decir que salen perfectas, y que no tienen nada que envidiar a las clásicas. 


La pregunta del millón es: ¿que ingrediente utilizamos como sustituto del huevo?. Pues muy sencillo, la harina de garbanzo. El truco está en las cantidades, ya que si te pasas, sabe demasiado a garbanzo, y ya no mola. La harina de garbanzo debe cumplir con la función de dar consistencia y aglutinar el resto de ingredientes, e intentar a la vez que no aporte mucho sabor. Pero no nos engañemos, que algo sí que sabe, aunque es un tema fácilmente solucionable al acompañarla, aunque solo sea de ensalada, y apenas se nota.

Ingredientes (para 4 personas):

  • Aceite de oliva virgen extra
  • 600-700 gramos de Patatas
  • 1/2 Cebolla grande o una mediana
  • 110 gr. de Harina de garbanzos 
  • 220 gr. de Agua
  • 1 taza de Agua (250 mililitros)
  • Sal al gusto
Preparación:

Lo primero de todo es pelar las patatas, lavarlas y hacer laminas finas, como de 2 ó 3 mm de grosor. La cebolla la cortamos muy picada, y la ponemos junto a la patata en un escurridor, donde les añadimos algo de sal.

La versión que nosotros hacemos es la ligera, donde las patatas no las freímos, sino que las cocemos junto con la cebolla. Para ello, ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén anti adherente a fuego fuerte, y ponemos la cebolla y las patatas, todo junto, durante unos minutos para que empiecen a dorarse, removiendo con frecuencia para que no se peguen. 

En ese punto, añadimos la taza de agua, no los 220 gr., solo los 250 ml. de la taza, removemos un poco, y tapamos la sarten. procurando remover con cuidado de vez en cuando para que no se peguen. En cuanto empiece a hervir, bajamos el fuego a la mitad y hay que dejar que se vayan cocinando, que estén blandas pero sin que se destrocen, moviéndolas con cuidado de vez en cuando.

Mientras tanto, en un bol grande, ponemos los 220 gr. de agua y los 110 gr. de harina de garbanzo, y los mezclamos bien con una varilla. Volvemos a añadir un poco de sal.

Cuando las patatas estén tiernas, las pasamos a un escurridor para quitarles el agua, y de ahí, lo añadimos junto a la harina de garbanzo con el agua. Las mezclamos bien, ponemos un poco de aceite a la sartén a fuego bajo (2 de 6, por ejemplo) y lo echamos todo. Aplanamos un poco por arriba y dejamos que se vaya haciendo. 

Conviene utilizar una paleta de plástico para ir separando un poco los bordes (en caso de que se pegaran), y en cuestión de unos minutos, la tortilla debería estar totalmente despegada. Miramos un poco por debajo, hasta que que haya cogido color, en ese punto, le damos la vuelta con un plato o un vuelve tortillas, y repetimos el mismo proceso. Le damos las vueltas necesarias para que se dore por ambas caras pero que no se queme, ¡ojo!, que quedaría muy seca.

Y ya está lista para comer, acompañada de lo que mas os guste: un poco de veganesa, salsa de tomate, etc..


lunes, 25 de septiembre de 2017

(Receta Vegetariana) Hamburguesas o albóndigas de lentejas


Estas son las primeras hamburguesas y albóndigas sin carne que hice, y salieron realmente buenas. Además, aquí tenemos un excelente ejemplo de como matar dos pájaros de un tiro: añadir proteínas por medio de legumbres y sustituir un clásico en cualquier casa: las hamburguesas. Además estoy seguro que si tenéis niños en casa, les gustarán.

El problema que se presenta cuando haces hamburguesas sin carne es la consistencia de las mismas, que suelen quedar mucho mas frágiles y blandas por lo que se debe utilizar algún ingrediente a modo de aglutinante, como puede ser harina (en cualquiera de sus muchas variantes), pan rayado o incluso patata

Hay quien dice que metiéndolas al frigorífico un par de horas gana bastante consistencia, pero no tengo muy claro que eso funcione realmente. Lo que suelo hacer yo es aprovechar ya que me pongo y hacer una buena cantidad, dejo las que vayamos a cenar ese día, y el resto las congelo. Cuando mas adelante queremos comer de nuevo, las saco un rato antes del congelador, y en un rato se descongelan, procurando que queden un poco rígidas, y directamente a la sartén, ya que como no hay nada crudo en la masa, solo es dorarlas.


Las hamburguesas o albóndigas son una receta que da mucho juego para experimentar con las distintas legumbres, harinas y verduras que hay, y así ir probando hasta dar con nuestra combinación preferida.

Ingredientes (para 6 hamburguesas ó 15 albóndigas aprox.):

  • 570 gr. de Lentejas cocidas caseras o de frasco
  • 150 gr. de cebolla (1 mediana)
  • 100 gr. de zanahoria rayada
  • 10 gr. de aceite
  • 2 dientes de ajo
  • 135 gr. de patata rayada (2 medianas)
  • Comino
  • 50 gr. de harina de avena + 
  • 50 gr. de harina de avena para empanar las albóndigas (el empanado es opcional)
Preparación:

En una sartén ponemos las zanahorias rayadas, y la cebolla y los dientes de ajos muy picados, salpimentamos y sofreimos. Cuando esté listo, reservamos.

En un bol grande ponemos las lentejas cocidas y las machacamos con un tenedor, procurando que queden trocitos, ya que si no parece puré. Añadimos el sofrito, y mezclamos bien. Ahora añadimos la patata rayada y la harina de avena, y volvemos a mezclar. Ponemos el comino, rectificamos de sal, y una vez esté todo bien mezclado, vamos formando las hamburguesas o las albóndigas.

Para las hamburguesas, las hacemos en una sartén a fuego medio/alto con un poco de aceite de girasol.

Para las albóndigas, las empanamos con la harina de avena si queremos, y las metemos al horno, a 200º hasta que se vayan dorando, momento en que les damos la vuelta. Cuando estén listas, las sacamos a una olla, donde le añadimos salsa de tomate casera y calentamos a fuego bajo para que se integren bien con el tomate.