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viernes, 24 de febrero de 2023

El eterno dilema de las tapas

Como ya sabéis aquellos que me seguís, soy de Granada pero vivo en León, concretamente desde hace trece años. A esos trece habría que añadirle otros siete que estuvimos en viviendo en Lanzarote justo antes de venir a León, así que llevo fuera de mi tierra la friolera de veinte años.

La tapa existe en Granada desde 1900 y poco, pero de aquellas se la denominaba "tapadera", ya que se ponía inicialmente solo con el vino para evitar que el aire lo estropeara. Fue más tarde cuando se utilizó el término "tapa".

En Lanzarote no hubo suerte, y las tapas había que pagarlas, algo a lo que nunca me acostumbré. Y en León, por suerte, al igual que Granada, también existe la costumbre de poner tapa con cada consumición.

Pero tengo que decir que nada tienen que ver las tapas de un sitio con las del otro, y no voy a entrar a explicar dichas diferencias, porque el motivo de esta publicación es otra.

No es la primera vez (ni será la última) que me encuentro en algún bar de León carteles colgados con frases del tipo: "La tapa es un regalo de la casa, no se exige ..." y por el estilo. Y como vengo de donde vengo, me entra la risa en esas ocasiones.

No es tampoco la primera vez que comento este tema con gente de León, y siempre les digo lo mismo: yo no voy a un bar a contemplar los cuadros que tengan colgados, ni porque el camarero me caiga bien (caso este último que en alguna ocasión puede darse), sino que voy a tomarme una caña CON SU TAPA. 

Así que para mí, el valor de un bar está en las tapas que ofrece, que es lo que he hecho toda mi vida, en lo que me baso para ir a un sitio o a otro y es como funciona este tema en Granada.

Y el otro día me encontré un cartel en un bar de León, que por cierto es famoso por sus tapas de callos, mollejas, hígado encebollado, oreja, morro y similares, y me faltó levantarme y aplaudir cuando lo leí:

"UN LIBRO NO SE  PUEDE JUZGAR POR SUS TAPAS, UN BAR SI"



👏👏👏👏👏👏

Y si alguien que lea esto no está de acuerdo, le invito a pasar por Granada y ya después si eso, volvemos a comentar el tema.

Nada más que añadir, señoría.

viernes, 17 de febrero de 2023

Restaurante Hospedería El Ventorro (Alhama de Granada, Granada)



Unas entradas mas atrás comentaba que esta Navidad pasada bajamos a Granada a pasar Nochevieja y Reyes, y además de pasar un día en Jaén (donde comimos en el Restaurante Mexicano Machito, aquí puedes leer la reseña que escribí) hicimos una escapada de dos días a una Hospedería situada en un pueblo llamado Alhama de Granada y que está a unos 60 km. de Granada capital. Se trata de un alojamiento rural donde cuentan además de con un restaurante, con alojamiento en cuevas y baños árabes. 

Respecto al alojamiento y a los baños árabes poco hay que comentar, pero donde si me quiero centrar en esta ocasión es en el Restaurante El Ventorro, donde comimos aprovechando nuestra estancia en la Hospedería.

Se trata de un restaurante típico, con platos de la zona y guisos tradicionales. Hacía bastante tiempo que no comíamos tan bien como en esta ocasión (al menos yo), ya que había algunas cosas que hacía muchísimos años que no probaba, y que no se encuentran fuera de Granada.

Teníamos reserva a las 2 de la tarde, y a esa hora apenas había un par de mesas ocupadas. Lo que no imaginaba es que se iba a poner como se puso, porque a eso de las 3, el restaurante estaba totalmente lleno. 

El restaurante era muy acogedor, y como hacía algo de frío, tenían encendida la chimenea, pero en modo "decoración", como se puede comprobar en la foto. El resto de detalles, son los típicos de una zona rural.



Tras echar un vistazo a la carta, nos decidimos por pedir, para empezar, una "ensalada de naranja", cuyo nombre en realidad es "remojón", un plato de origen árabe y que es muy típico en Andalucia Oriental que se elabora con bacalao desmenuzado, pimientos asados, aceitunas negras, cebolla y como ingrediente estrella, la naranja. 


Ensalada de naranja, también conocida como remojón

Este es uno de los platos que había olvidado, y que me trajo un montón de recuerdos. Una ensalada super completa y muy refrescante gracias a la naranja, ácida y salada (por el resto de ingredientes) a la vez, y con un punto extra de sabor gracias al espectacular aceite de oliva virgen extra.

Siguiendo al remojón, pedimos unas croquetas caseras, que venían acompañadas de unos pimientos de padrón. Y doy fe de que eran caseras y que estaban al par del remojón, muy bien elaboradas, y con un sabor y textura impresionante.

Croquetas caseras con pimientos de Padrón

Como plato principal pedimos "el amo del gañán", y que no deja de ser una variante del super conocido "plato alpujarreño", pero con algunas diferencias. En este caso, estaba compuesto por chorizo y morcilla, un par de huevos fritos, papas a lo pobre, y un taco de lomo de orza, esta última otra receta típica del sur que consiste en freír en manteca de cerdo (a fuego lento) unos tacos de lomo de cerdo que previamente han sido marcados en una sartén. La forma de conservar estos tacos de lomo era en orzas de barro, junto a la manteca, que al enfriarse se solidificaba, conservando así el lomo durante bastante tiempo. 

Amo del gañán, un nombre para un plato cuando menos, curioso

Terminado el plato principal, llegaba el turno de los postres. Por un lado, unas "natillas caseras" (pero caseras de verdad) y que en lugar de la típica galleta, llevaban una rosquilla con azúcar, y por otro, otra especialidad andaluza, el "requesón con miel", pero en esta ocasión, con miel de caña. 

Natillas caseras, con una rosquilla en lugar de galleta

Requesón con miel... ¡de caña!

Ambos postres, al par del resto, impresionantes, y el requesón fue una sorpresa, porque yo estoy acostumbrado a usar miel de abeja normal en lugar de la de caña, y tengo que decir que me he hecho muy fan de esta nueva combinación.

Para acompañar la sobremesa, después del café, tomamos un gin tonic de una ginebra también granadina, Ginevia, cuya característica principal es su estridente color verde que le ha sido otorgado gracias a las hojas de estevia que se producen en la misma Alhama de Granada, además de llevar como botánica, hierbabuena. El resultado, un sabor muy muy curioso y casi adictivo, así que no me quedó otra que traer alguna botella para casa conmigo.



Lo cierto es que salimos muy contentos, porque hoy día ya no es tan sencillo encontrar sitios, incluso rurales, donde se coma bien, y este, es uno de ellos.

Por lo tanto, en el hipotético caso de que estéis por la zona, os aconsejaría comer en "El Ventorro", eso sí, no dejéis de reservar con antelación.

martes, 6 de septiembre de 2022

|Ruta| Cañón de Río Verde (Granada)


Este verano, como colofón a los días que pasamos en Portugal, nos pegamos una escapada ultra rápida de 4 días a Granada (contando el viaje de ida y de vuelta), y una de las cosas que teníamos prevista hacer, era esta ruta por el Cañón del Río Verde, bastante conocida por las pozas y cascadas que se van encontrando por el camino. Esta ruta se encuentra en el término municipal de Otívar, y se accede por la antigua Carretera de la Cabra, que era la que en su día se utilizaba para llegar a la costa desde la capital granadina. Esta carretera es de montaña y los paisajes son alucinantes, y llegado el momento, se puede ver la costa en la lejanía y algunos pueblos, como Almuñécar.


Para acceder al Cañón del Río Verde hay dos opciones:

  1. Dejar el coche en la parte alta y bajar a pie, lo que supone una caminata bastante larga, pero eso si, el acceso es gratuito.
  2. Bajar hasta los aparcamientos, tres en total, con el consiguiente pago de 5 € por persona y 5 € por vehículo.
Nosotros, dada la hora a la que llegamos, tuvimos que quedarnos en el primer aparcamiento que te encuentras, es decir, el mas alejado, y hay que andar un kilómetro y pico hasta el comienzo de la ruta. Tengo que decir antes de seguir, que no hicimos la ruta entera, por lo que no pretendo hacer una guía de la misma, sino más bien dar mi opinión y advertir a quien decida hacerla de las precauciones mínimas que debería tomar (y que nosotros no tomamos), y que encontraréis al final de la entrada.




Una vez recorres el camino de tierra (por donde te vas cruzando con coches y furgonetas de transporte de empresas de barranquismo), llegas al inicio de la ruta propiamente dicha, y en esa zona ya hay varias pozas donde la gente se está bañando y saltando desde las rocas. Fuimos un sábado, y tengo que decir que había bastante gente, para mi demasiada, aunque al parecer suele estar aun mas masificado. Justo entre estas pozas, discurría un puente colgante que cruzaba el río.




Dada la hora y el hambre que había, dimos buena cuenta (de común acuerdo) de los bocadillos que llevábamos en las mochilas en una zona apartada, mientras observábamos el discurrir de gente por todos los rincones, así como algunos saltos triple mortales a la poza mas profunda que había a nuestra derecha.

Con el bocata ya liquidado, recogimos todo y nos dirigimos al puente colgante, y una vez alcanzada la otra parte, es donde empieza lo bueno. Te topas con un escarpado camino de apenas un metro de anchura y que discurre montaña arriba. No es que haya que estar en perfecta forma física, pero algo de fondo si que viene bien, y como no era el caso, tuvimos que parar varias veces para coger aire y bajar pulsaciones. Hay muy poca sombra en este trayecto, y tras un rato subiendo, se llega a un mirador desde el cual se ve el cañón por el que discurre el río.


Vistas desde el camino de subida pasado el puente colgante.

Durante toda este camino de subida, nos fuimos cruzando con gente que bajaba, y con otros que nos adelantaban, y al final, debido al calor que hacía y a un "pequeño" problema técnico que tuvimos (que mas adelante comentaré), decidimos darnos la vuelta y no llegar a la parte que todo el mundo catalogaba como lo mejor de toda la ruta, las mejores pozas y las cascadas.


Así es la subida por el pequeño camino.

Ya de vuelta a la parte baja, volvimos a cruzar el puente colgante, y entre la sudada de la subida y el calor que hacía, decidimos que había llegado el momento de pegarse un baño. El sitio, hay que decir, era muy chulo, pero como digo, había mucha gente, así que dejamos las cosas en la zona donde nos comimos el bocata, y nos turnamos para bañarnos y para controlar las mochilas.

Una vez refrescados, nos secamos y decidimos dar por terminada la "ruta", así que recogimos y volvimos los pasos andados hasta llegar al coche, la verdad, ya con muchas ganas de llegar y de encontrar agua en cualquier sitio.

CONSEJOS PARA HACER ESTA RUTA

Y aquí es cuando voy a dar varios consejos que seguramente ya sepáis, pero bueno, a mi me pilló el toro y como son gratis...

Cuando me platearon hacer esta ruta me pasaron un enlace donde se explicaba con detalle todo lo necesario, pero por falta de tiempo no pude leerlo, solo me limité a bajar la ruta de Wikiloc (aquí la tenéis) y pasarla al GPS. Miré por encima los datos y listo, no me pareció que hubiese nada complicado. De hecho, la podría haber terminado, con los descansos oportunos, pero no iba yo solo, y entre todos decidimos volver.

El primer problema que se me presentó fue el calzado. Como había que alternar entre andar y también cruzar el rio por algunas partes, y tampoco me habían dicho claramente el tipo de terreno que íbamos a encontrarnos, fui con mis sandalias huaraches Pies Sucios, que están diseñadas para andar por terrenos pedregosos y además se pueden mojar, pero por seguridad, llevé unos escarpines que compré a última hora (menos mal) en Decathlon.

Efectivamente, con las huaraches todo fue perfecto, incluso el vadear los tramos que nos íbamos encontrando, pero para lo que no están diseñadas es para subir terrenos escarpados, ya que tienen sólo tres puntos de sujeción, y son claramente insuficientes. Así que cuando vi que era imposible seguir con ellas, saqué los escarpines y aunque tampoco eran adecuados, si que resultaron mucho mas efectivos que las sandalias.

PRIMER CONSEJO: Si no vas exclusivamente a bañarte a las primeras pozas y vas a hacer la ruta completa, lleva calzado adecuado para andar, y si de camino te sirve para cruzar el rio sin necesidad de cambiártelo, mucho mejor.

Y por último, y quizás el punto mas importante para mi: EL AGUA. Erróneamente y en base a lo que nos habían dicho sobre la dificultad casi inexistente de la ruta, pensé que con un litro y medio de agua tendría suficiente. Craso error.

Terminando de comer, casi me había bebido la mitad de toda la que llevaba, así que cuando empezamos a subir, ya estaba en modo "ahorro", procurando beber lo mínimo posible, y eso en mi caso, es un problema ya que necesito beber mucho cuando estoy en situaciones de calor como era el caso. de ahí el ...

SEGUNDO CONSEJO: si vas a hacer una ruta en una zona calurosa, no salgas de casa a las 10 de la mañana teniendo por delante casi una hora y media hasta comenzar la ruta. Madruga y aprovecha las primeras horas del día que son mucho menos calurosas. Y LLEVA AGUA SUFICIENTE.

El resto estaba en la misma situación, así que uno de los motivos que, en mi caso, me hizo dar la vuelta y no terminar la ruta, fue la falta de agua. Lo mas gracioso de todo es que en casa dejé mi filtro de agua que me hubiera venido como anillo al dedo, porque en la zona faltaría otra cosa, pero no agua. Cuando llegamos al coche, me bebí media botella de litro y medio que llevaban en el maletero desde hacía un par de años lo menos, caliente como una sopa, pero cuando se tiene sed, no te puedes andar con  delicadezas.

Resumiendo para ir dando por finalizada la entrada, de todo se aprende, y lo que en un principio me pareció una exageración (el llevar el filtro del agua), tened por seguro que no me volverá a pasar.

Por lo demás, tengo que decir que el sitio era espectacular y que yendo bien preparado, es perfecto para pasar un día y darte unos chapuzones contra el calor.

martes, 17 de agosto de 2021

Visita a la Alhambra de Granada


Aprovechando unos días de vacaciones y debido a la situación que estamos viviendo debido a la Covid19, este año hemos optado por pasar unos días en mi tierra, Granada. La fecha no ha sido la ideal, ya que esta ciudad en Agosto no es lo que podríamos decir amigable a causa de las altas temperaturas. 

Aun así, solo sufrimos los verdaderos rigores del verano los últimos dos o tres días que estuvimos allí, por lo que pudimos aprovechar casi todos los días para visitar diferentes lugares. Una de las cosas que teníamos pendiente desde hace mucho tiempo era ver la Alhambra, sobre todo porque mi hija no la había visto, y este año ya tenía tanto la edad como la curiosidad necesaria para hacer la visita.

Por mi parte, la última vez que pise el monumento nazarí fue como 20 años atrás, y por lo que he podido comprobar tras esta ocasión, el cambio ha sido considerable... pero para mal.

La visita está organizada de una forma un tanto caótica. Para empezar, nada mas llegar a las taquillas de entrada, tuvimos que ir dando bandazos hasta averiguar donde estaba la entrada. Nosotros habíamos comprado las entradas con antelación, y tuvimos que imprimir dichas entradas, pero al llegar, resulta que tuvimos que validarlas. Si ya llevamos las entradas impresas, que además son personales (con el DNI y el nombre de cada uno de nosotros)... ¿que necesidad hay de pasar por ventanilla, pudiendo entrar directamente con la entrada y la identificación?.


Pues simplemente para entregarnos una entrada que deberemos llevar en todo momento junto a nuestro DNI. Otra incongruencia, ya que a lo largo de todo el recorrido, cada vez que accedíamos a una zona diferente, un amable empleado nos requería o bien la entrada (que escaneaba), o bien el DNI (que también escaneaba) o bien las dos cosas, con lo que debías llevar ambos documentos siempre a mano, con la consiguiente posibilidad de perder cualquiera de ellos. Los llegamos a presentar hasta en cinco ocasiones.

El número de trabajadores es alucinante... los hay por todos sitios, en cualquier rincón. Entiendo que en las zonas mas sensibles haya personal pendiente para que las instalaciones mantengan su integridad, pero es que era excesivo. Así que, señores gerentes del Patronato de la Alhambra: MENOS PERSONAL INNECESARIO Y MAS CLARIDAD PARA REALIZAR LA VISITA.

Otra cosa que eché en falta fueron carteles, con una mínima información sobre zonas o elementos concretos. No, no los había. Solo había carteles con flechas y el texto "CONTINUACION DE LA VISITA" y unos pequeños carteles con el nombre de la sala o zona y el número correspondiente para obtener toda la información a través de las auto guías que muy amablemente el Patronato pone a disposición de los visitantes por el módico precio de 6 euros. Que no me parece caro, pero no creo que supusiese un coste excesivo el poner un cartel en una fuente del tipo: 

viernes, 13 de noviembre de 2020

(Receta) Bilbaínos: tortas o bollos típicos de Granada


Hace bastantes años que no vivo en Granada, y aunque voy con relativa frecuencia, hay recetas y productos que apenas recuerdo, pero que de una forma u otra, van apareciendo con el paso del tiempo. Este es el caso de los Bilbaínos, unos dulces típicos de mi tierra que poco tienen que ver con los habitantes de Bilbao. De hecho, nunca pensé que fuese un producto de origen granadino (dado el nombre), pero ha resultado que sí lo es. Tengo que decir que tienen una textura curiosa, pero sencilla. Los ingredientes no podían ser mas básicos, pero con ellos se consigue una especie de mezcla entre bizcocho y galleta realmente curioso. No es, como digo, un dulce o torta glamourosa, sino mas bien un dulce humilde, pero con ese encanto particular que tienen las cosas sencillas.

No lo he encontrado en ningún otro sitio, y desconozco la procedencia de su nombre. Lo que si puedo decir es que se trata de un dulce que se solía acompañar con un café en las meriendas o en los desayunos, que solía compartir alojamiento junto a los croissants y a los suizos en los escaparates de las cafeterías y que al parecer, según he podido averiguar mientras indagaba, están prácticamente en extinción. y actualmente no se encuentran fácilmente.

Esta es la imagen mas parecida que he encontrado, y que he tomado prestada de www.asisecomeengranada.com

Según recuerdo, se solían encontrar en formato individual con forma ovalada, pero en esta receta que he probado y por motivos de tiempo, hice un único Bilbaíno grande, con forma de torta para ir cortando trozos. La receta no podía ser mas fácil en lo que a elaboración e ingredientes se refiere, así que si quieres acompañar un café con algo diferente, tan solo ponte a ello.


El resultado: un montón de recuerdos al dar el primer bocado de algo que había olvidado completamente. 

Ingredientes (para 6-8 bilbaínos):

  • 450 gr. de Harina de trigo normal
  • 250 ml. de Leche
  • 125 gr. de Manteca de cerdo
  • 200 gr. de Azúcar
  • 16 gr. de Levadura Royal (1 sobre)
  • 1/2 cc de Sal
  • Huevo batido y azúcar para pintar

Preparación:

Esta receta es casi igual de sencilla que la de un bizcocho, o incluso mas. 

Tenemos que poner en un bol la harina, el azúcar, la levadura Royal y la sal, y mezclar con una cuchara o una lengua.

En un bol aparte, ponemos la manteca de cerdo, que derretiremos usando el microondas, pero no lo hagas a toda potencia, pon el microondas a la mitad de potencia, y ve de 15 en 15 segundos, hasta que la manteca esté líquida, pero no excesivamente caliente.

Entonces añadimos la leche sobre la manteca, mezclamos y lo vertemos sobre el bol donde tenemos el resto de los ingredientes. Mezclamos bien, hasta tener una masa homogénea y sin grumos.

Es el momento de poner el horno a precalentar, a 180º, calor arriba y abajo.

En la bandeja del horno, ponemos un papel de hornear, y aquí tenemos dos opciones.

  1. Hacer bilbaínos individuales: para lo cual, pasaremos la masa a una manga y pondremos cantidad suficiente como para hacer una torta ovalada, de unos 10-15 cm. de largo y aproximadamente 2 cm. de grosor.
  2. Hacer un único bilbaíno para después ir cortándolo en trozos: esta ha sido la opción que he elegido yo, por la comodidad mas que nada. Solo hay que verter toda la masa en el centro del papel de hornear y extender con la ayuda de una cuchara hasta tener una masa de 2 cm. de grosor.
Hayamos escogido una u otra opción, antes de meter nuestro/s bilbaíno/s al horno, pintaremos la masa con el huevo batido, y espolvoreamos generosamente la superficie con azúcar.

Ahora si, al horno, en la zona media de éste, hasta que veamos que la superficie adquiere un bonito color dorado, pero sin que llegue a quemarse. Sacamos, y dejamos enfriar templar durante 10 minutos, pasados los cuales, con cuidado (es extremadamente quebradizo), lo trasladaremos a una rejilla donde terminará de enfriar.

Acompáñalo de un café o un cola cao y a gozarlo!


viernes, 13 de diciembre de 2019

(Receta) Fondue de queso



En cierta ocasión, bastantes años atrás, me llevaron a comer a un tal Restaurante Belladama en Granada, donde el plato estrella era (y es) la fondue. Seguro que casi todos habréis oído hablar de este plato típico suizo que se ha popularizado en muchos otros lugares.

La fondue consiste en sumergir, ya sea en queso, aceite o chocolate diferentes alimentos. Aunque originalmente las fondues eran de queso, hoy día se pueden encontrar además de carne o chocolate, y su origen está entre los montañeros suizos que, con la finalidad de dar uso a los trozos de queso duro sobrante, preparaban un plato caliente y bastante calórico con ellos, naciendo así lo que hoy conocemos como fondue.

La olla o recipiente donde se prepara recibe el nombre de caquelón, y la primera parte de la elaboración de una fondue se hace al fuego directo, ya sea gas, inducción o vitro, para luego, a la hora de llevarla a la mesa, mantenerla caliente con un hornillo alimentado con alcohol.

Una de las cosas que diferencia a una fondue de otra comida cualquiera es la forma de comerla, ya que se coloca al centro de la mesa, donde todos los comensales, utilizando unos pinchos, van sumergiendo el trozo de comida elegido, y esto lo convierte en una comida muy social, ideal para compartir con amigos y familia... y sin prisas.

Como decía al principio, aunque inicialmente se preparaban con queso, hay muchas variedades. En las de carne, se puede utilizar, además, de trozos sin mas de ternera, cerdo o pollo, pequeños trozos de paté envueltos en finas lonchas de ternera, o tiras de queso emmental rodeadas de bacon. Y con las de chocolate, aparte de cualquier clase de bizcocho o magdalenas, las frutas son un acompañamiento ideal.

A la hora de escribir esto he querido comprobar si el citado Restaurante Belladama seguía en activo, y vaya si lo está. Además, siguen siendo especialistas en fondues, como se puede comprobar en su web al mirar los menús elegidos para las cenas y comidas de la Navidad en la que ya estamos casi inmersos.


Respecto a los ingredientes, aunque en los supermercados venden unos preparados con varios tipos de queso, lo ideal es comprarlos por separado y preparar la fondue tu mismo. Créeme, la diferencia es brutal. Una mezcla de gruyere y de emmental sería perfecta, pero puedes experimentar con otros quesos como el edam (el famoso queso de bola) o el masdam. Si te decantas por otros tipos de queso suizo menos conocidos, preparad la cartera, por que no son nada baratos.

Ingredientes (para 3 personas):


  • 500 gr. de la mezcla de quesos que prefieras (lo normal es sobre 200 gr. de queso por persona)
  • 200 ml. de Vino blanco seco
  • Zumo de 1/2 limón
  • 1 diente de Ajo
  • Pimienta
  • Nuez moscada (opcional)
  • 1 cs de brandy o coñac
  • 1 cs. de Harina fina de maiz (tipo Maizena)
Para sumergir en el queso:

  • Trozos de pan de diferentes tipos: centeno, trigo, integral, etc...
  • Salchichas, las que mas te gusten, troceadas y salteadas previamente en sartén
Preparación:

Empezamos por restregar a conciencia el diente de ajo por el interior del caquelón, y lo ponemos al fuego, a mitad de fuerza. Vertemos un poco del vino blanco y el zumo de medio limón, y encima, los quesos que previamente habremos rayado.

Tenemos que remover constantemente con una pala o cuchara de madera, y mientras se va deshaciendo el queso y mezclándose con el vino y el limón, vamos añadiendo el resto del vino, un poco cada vez, hasta que se haya mezclado todo bien.

Ahora ponemos la pimienta y la nuez moscada, y la cucharada de harina de maíz desleída previamente en la cucharada de coñac, y lo integramos todo bien.

Cuando esté todo bien mezclado, nos llevamos el caquelón a la mesa, donde ya tendremos un par de fuentes con el pan y las salchichas, y encenderemos el hornillo de alcohol, lo que mantendrá caliente la mezcla. Y ya está, a pinchar y a mojar en el queso, eso si, con cuidado de no quemarse.

ATENCION: CON LAS FONDUES HAY QUE TENER EXTREMO CUIDADO CON EL HORNILLO DE ALCOHOL, YA QUE UN GOLPE MAL DADO PUEDE PROVOCAR UN DERRAME DE ÉSTE, CON EL CONSIGUIENTE PELIGRO DE INCENDIO.

miércoles, 16 de octubre de 2019

(miniEntrada) Tortas de chicharrones.... ¡con chicharrones!


Hace unos días se celebró la fiesta de San Froilán en León, y en el centro instalan una Feria Medieval, compuesta por infinidad de puestos donde venden todo tipo de productos: artesanía, ropa, comida, bisutería, y un largo etcétera.

En uno de los puestos donde venden pan, tartas, dulces y empanadas, me encontré con unas tortas de chicharrones que tenían una pinta bestial. Siento no poner foto, pero es que tampoco tenía intención de escribir una mini entrada sobre ellas. Pero después de probarlas y ver que no tenían absolutamente nada que ver con las que he comido toda la vida en Granada, encontré el vídeo que podéis ver mas arriba que dio lugar a este post.

Nada mas darme la torta en una bolsa de papel pude comprobar, así a ojo, el excesivo peso que tenía, y me di cuenta que no podía ser la misma ni por asomo. Cuando llegamos a casa y la probé, me decepcionó ligeramente, pero no por las diferencias que pudiese haber entre las hechas aquí y las hechas en Granada, que es lo lógico, sino por que no tenía chicharrones. Solo tenía una especie de trocitos de apenas 3 milímetros duros como la roca, y que no sabían a nada.

Por lo demás, la torta no estaba mal, asemejándose mas a una pasta gigante que a una torta blandita, y además tenía un sabor a anís que, para mi gusto, era excesivo.

martes, 27 de agosto de 2019

(Pan Casero) Pan marroquí (cuarta prueba, sin MM) (Nº 27)


Esto se va pareciendo cada vez mas a lo que intento conseguir. Ésta es la cuarta prueba, pero no se hace nada pesado, ya que estos panes se preparan en un pis pas.

Aquí teneis los enlaces al resto de recetas:

En esta ocasión, y después de ver el efecto que producía la mezcla de harina de trigo y sémola de trigo fina en la masa (los panes quedaban un poco bastos), he decidido probar a utilizar únicamente harina de trigo, pero conservando el resto de los ingredientes de la receta anterior.

Estoy totalmente convencido, como decía en las conclusiones de los panes anteriores, de que un exceso de levadura o de tiempo de levado provoca que la masa no quede tan fina, dando lugar a unos alveolos mas grandes que no van con este tipo de pan, o por lo menos me da esa sensación. 

Ingredientes (para 2 panes medianos):


  • 250 gr. de Harina de trigo blanca
  • 180 gr. de Agua templada
  • 5 gr. de Levadura seca de panadería
  • 7 gr. de Sal
  • Sémola de trigo fina
Preparación:

La manera de prepararlos es 

Antes de seguir, comentar que la cantidad total de agua dependerá mucho del tipo de harinas que utilicemos. La clave está en usar la cantidad necesaria hasta encontrar el punto que se pida en la masa. En este caso, los 180 gr. de agua que he utilizado han sido para todo el proceso, desde para diluir la levadura hasta para añadir la sal a la masa.

Lo primero que haremos será coger un bol grande, y poner la harina de trigo y la sémola de trigo, y mezclarla bien. Ahora haremos un pequeño hueco en el centro y pondremos la levadura, tras lo que añadiremos un chorreoncito de agua. Esperamos un par de minutos, y con el rabo de una cuchara, por ejemplo, removemos bien el agua con la levadura para que ésta se diluya.

Ahora es el momento de ir incorporando la harina de los lados hacia el centro, con los dedos o con el rabo de la cuchara, e ir poniedo mas agua, hasta que consigamos incorporar toda la harina. La masa nos tiene que quedar mas bien pegajosa, en el punto que se pega a las manos ligeramente.

Pasamos la masa a la mesa y amasamos durante 5 minutos, con un amasadado de tipo duro, estirando la masa y metiendo los nudillos, alternativamente.

Para incorporar la sal, ponemos un chorrito de agua, apenas una cucharada en la mesa, y encima, la sal, diluimos con el dedo, y comenzamos de nuevo a amasar encima de la mezcla del agua con sal, de la misma manera que antes, estirando y metiendo los nudillos, durante otros 5 minutos.

Cuando llevemos en total los 10 minutos de amasado, dividimos la masa en dos partes, ponemos en la mesa un puñado de sémola de trigo y colocamos la primera mitad de la masa encima de la sémola, donde le daremos forma de bola, pellizcandola para que quede bien cerrada, y bien cubierta de sémola. Ahora empezaremos a aplanarla con los dedos, dándole forma redonda y procurando que quede con un grosor no superior a 1 centímetro. Cuando la tengamos, solo queda pasarla con cuidado a un papel de hornear sobre la mesa, o a una bandeja. Y hacemos la misma operación con la otra mitad de la masa.

Llega momento del reposo tapadas con un paño. Con 30-45 minutos será suficiente, dependiendo de la temperatura a la que se encuentren. Tenemos que evitar que suban demasiado, simplemente que se hinchen un pelín, sin necesidad de que lleguen a doblar el volumen.

Ponemos una sartén a fuego medio, y cuando esté bien caliente, pinchamos con un tenedor la superficie de las masas y pasamos la primera, PONIENDO LA PARTE SUPERIOR (la que hemos pinchado con el tenedor) pegando a la sartén para hacerla primero. Dejaremos que coja un poco de color, y le daremos la vuelta, para impedir que se hinche demasiado y no se haga bien por ambas caras. Le vamos damos la vuelta alternativamente, hasta que tengan un bonito color dorado por ambas caras.


En un cesto de pan, ponemos un trapo de algodón, y colocamos los panes encima conforme vayan saliendo de la sartén, tapandolos con el trapo. Esto es para evitar que se pongan crujientes, tienen que quedar blanditos.

Y ya los tenemos.

CONCLUSIONES:

  • Efectivamente, el uso de semolina de trigo junto a la harina de trigo normal le da un punto algo basto a la miga del pan. Al poner solo harina de trigo, queda mucho mas fina y se conserva mejor, tardando algo mas en ponerse duro.
  • También puedo afirmar que si nos pasamos de levadura o de tiempo de levado, los panes se hinchan demasiado al cocinarlos. 5 gramos de levadura seca de panadería por cada 250 gr. de harina de trigo es la proporción perfecta, y como mucho, un levado de 30-45 minutos, dependiendo de la temperatura ambiental.
  • Por último, como decía mas arriba, al pasarlos a la sartén, primero siempre por la cara que hemos pinchado, no debemos dejar que se doren del todo de una sola vez, si no ir dándoles la vuelta al poco de meterlos en la sartén, para que ambas caras se hagan uniformemente.

viernes, 23 de agosto de 2019

(Pan Casero) Pan marroquí (tercera prueba, sin MM) (N° 26)


Esta que traigo hoy es la tercera prueba que hago con la intención de conseguir un pan marroquí como el que compré en Granada, aquí podéis ver el primero que hice unos años atrás, y aquí la segunda prueba, de hace apenas unos días.

En esta ocasión hay algunas diferencias, como por ejemplo que he prescindido del azúcar y he utilizado algo menos de levadura. Al final de la publicación pondré las anotaciones de varios detalles que creo que son clave para dar con el pan perfecto. Ahora vamos a liarnos con la masa.

Las pruebas las estoy haciendo con las cantidades que he calculado como para hacer dos panes pequeños o medianos, aunque lo ideal es preparar el doble, una vez tengamos la receta perfecta.

Ingredientes (para 2 panes medianos):


  • 150 gr. de Harina de trigo blanca
  • 100 gr. de Sémola de trigo fina
  • 180 gr. de Agua templada
  • 5 gr. de Levadura seca de panadería
  • 7 gr. de Sal
Preparación:

Antes de seguir, comentar que la cantidad total de agua dependerá mucho del tipo de harinas que utilicemos. La clave está en usar la cantidad necesaria hasta encontrar el punto que se pida en la masa. En este caso, los 180 gr. de agua que he utilizado han sido para todo el proceso, desde para diluir la levadura hasta para añadir la sal a la masa.

Lo primero que haremos será coger un bol grande, y poner la harina de trigo y la sémola de trigo, y mezclarla bien. Ahora haremos un pequeño hueco en el centro y pondremos la levadura, tras lo que añadiremos un chorreoncito de agua. Esperamos un par de minutos, y con el rabo de una cuchara, por ejemplo, removemos bien el agua con la levadura para que ésta se diluya.


Ahora es el momento de ir incorporando la mezcla de harina de los lados hacia el centro, con los dedos o con el rabo de la cuchara, e ir poniedo mas agua, hasta que consigamos incorporar toda la harina. La masa nos tiene que quedar mas bien pegajosa, en el punto que se pega a las manos ligeramente.

Pasamos la masa a la mesa y amasamos durante 5 minutos, con un amasadado de tipo duro, estirando la masa y metiendo los nudillos, alternativamente.

Para incorporar la sal, ponemos un chorrito de agua, apenas una cucharada en la mesa, y encima, la sal, diluimos con el dedo, y comenzamos de nuevo a amasar encima de la mezcla del agua con sal, de la misma manera que antes, estirando y metiendo los nudillos, durante otros 5 minutos.

Cuando llevemos en total los 10 minutos de amasado, dividimos la masa en dos partes, ponemos en la mesa un puñado de sémola de trigo y colocamos la primera mitad de la masa encima de la sémola, donde le daremos forma de bola, pellizcandola para que quede bien cerrada, y bien cubierta de sémola. Ahora empezaremos a aplanarla con los dedos, dándole forma redonda y procurando que quede con un grosor no superior a 1 centímetro. Cuando la tengamos, solo queda pasarla con cuidado a un papel de hornear sobre la mesa, o a una bandeja. Y hacemos la misma operación con la otra mitad de la masa.


Llega momento del reposo tapadas con un paño. Con 30-45 minutos será suficiente, dependiendo de la temperatura a la que se encuentren. Tenemos que evitar que suban demasiado, simplemente que se hinchen un pelín, sin necesidad de que lleguen a doblar el volumen.


Ponemos una sartén a fuego medio, y cuando esté bien caliente, pinchamos con un tenedor la superficie de las masas y pasamos la primera, PONIENDO LA PARTE SUPERIOR (la que hemos pinchado con el tenedor) pegando a la sartén para hacerla primero, y cuando veamos que adquiere un bonito color dorado, le damos la vuelta, haciéndolas por la parte de abajo hasta conseguir el mismo punto.

En un cesto de pan, ponemos un trapo de algodón, y colocamos los panes encima conforme vayan saliendo de la sartén, tapandolos con el trapo. Esto es para evitar que se pongan crujientes, tienen que quedar blanditos.


Y ya los tenemos.

CONCLUSIONES:
  • Esta tercera prueba me ha gustado bastante mas que la segunda, ya que han salido algo mas ligeras, y con la miga un poco mas fina.
  • Me estoy dando cuenta que con la levadura no nos podemos pasar, porque si no suben demasiado. La proporción que creo que funciona es 5 gr. de levadura seca de panadería (15 gr. de levadura fresca) por cada 250 gr. de harinas totales.
  • A la hora de pasarlas a la sartén, se hace primero la parte que hemos pinchado, porque si la hacemos después, al endurecerse ligeramente, no se se dora igual por todos sitios.

miércoles, 21 de agosto de 2019

(Pan Casero) Pan marroquí (segunda prueba, sin MM) (Nº 25)


Recientemente he estado en Granada, y hay una tienda marroquí (de las miles que hay en la ciudad) que suelo visitar cuando voy por allí por la variedad de productos que tiene, entre ellos especias, semolas de trigo de distintos granos y productos que en León no me resulta sencillo encontrar.

En esta ocasión, el mismo día que salíamos de viaje de vuelta a León, compré un par de bolsas de panes marroquíes, con 5 panes cada una de ellas, y a un precio por bolsa de 2,50 €. Pensaba que serían muy similares a unas que preparé hace unos años, cuya receta podéis consultar en esta entrada, pero cual fue mi sorpresa al descubrir que poco tenían que ver. Con una miga super ligera y blanca como la cal, pesaban la mitad de lo que pesaban las mias.

Estos son los comprados en Granada
Después de probarlas hace un par de días, me propuse dar con una receta similar, y como primera novedad he descubierto que además de en el horno, se suelen preparar en sartén, con el ahorro en tiempo que ello conlleva.

Así que, voy a ir publicando las distintas variaciones que haga, hasta dar con la receta final. Desde ya aviso que las recetas van a ser muy parecidas, con pequeñas diferencias en los ingredientes y algunas no tan pequeñas en la elaboración, pero esta es la única forma de dar en la diana. Para  empezar, ahí va la primera tanda.

Ingredientes (para 2 panes pequeños):


  • 250 gr. de Harina de trigo blanca
  • 160 gr. de agua templada
  • 7 gr. de Azúcar
  • 7 gr. de Levadura seca de panadería
  • 7 gr. de Sal
Preparación:

En un poco de agua tibia (apenas un dedo en un vaso), añadimos la levadura, un poco de harina y el azúcar, y mezclamos bien con un tenedor y dejamos reposar 10 o 15 minutos.

En un bol, ponemos la harina, hacemos un hueco y echamos la mezcla anterior, mezclando poco a poco. La masa nos tiene que quedar un pelín pegajosa.

Ahora pasamos la masa a la superficie y hacemos un amasado duro, estirando la masa, durante 5 minutos. En este punto, ponemos un pelín de agua en la mesa, y encima echamos la sal, mezclamos con los dedos, y ponemos la masa encima, amasando de nuevo durante otros 5 minutos para que la masa absorva toda la sal.

Cerramos la masa con forma de bola, la terminamos de bolear, y la dejamos reposar en un bol tapado durante 1 hora.

Tras este tiempo, la masa habrá duplicado el volumen. La volvemos a sacar a la mesa, y con los dedos extraemos el aire que tenga. Ahora dividimos la masa en dos trozos iguales y en un trozo de papel de hornear ponemos un poco de semola de trigo fina.

Cogeremos cada trozo y lo colocaremos encima de la sémola, aplástándolo con los dedos para ir dándole forma redonda y de un grosor de aproximadamente 1 centímetro. Espolvoreamos por encima con sémola de trigo, y las dejamos reposar, tapadas, durante 30 minutos.



Ponemos una sartén a fuego medio. Pinchamos con un tenedor los panes y con cuidado, los pasamos a la sartén, donde los haremos hasta estar dorados por ambas partes. Si le dais mucha caña al fuego, no se harán bien por dentro. En cuestión de 5 minutos estarán listas.


Cuando la saquemos de la sartén, la colocamos en un trapo que habremos puesto sobre un bol o cuenco donde entren bien, y las taparemos. Con esto conseguimos que queden blanditas, que es como deben quedar, y no crujientes.

RESULTADO: de sabor, exquisitas, pero la miga no sale ni por asomo tan blanquita y tan fina como las que compré. Además, pesaran cada una el doble, pero como digo, exquisitas.

martes, 9 de julio de 2019

Nuevo modelo de negocio: bares que se atienden solos

Foto extraída de elindependiente.com
Ni es la primera vez ni será la última que hable sobre temas relacionados con la hostelería, ya sea para bien o para mal, porque la verdad, el asunto da para mucho, y como muestra, un botón. Ahí va una lista de otras entradas relacionadas:

En esta ocasión le toca el turno al tema de las terrazas veraniegas, las de esos bares (muchos, por no decir casi todos) en los que, o bien en un letrero puesto en los cristales o bien en forma de letrerito pegado en las mesas, se nos informa, eso si, muy amablemente siempre, que 

"NO HAY SERVICIO DE TERRAZA. DISCULPEN LAS MOLESTIAS"

Empezaré por comentar como funciona el asunto de las terrazas en Granada. Allí ocurre exactamente lo contrario que aquí: el 95% de las terrazas están atendidas. Eso si, puede ser que igual no haya el número adecuado de camareros para atender con celeridad a todos, pero haberlos, haylos. Casi que por norma, cualquiera que se siente en una terraza de las que no están atendidas, no tarda mas de 3 minutos en levantarse e irse a otra que si lo esté.

Ya llevo unos años viviendo en León, pero no termino de hacerme a esta costumbre tan extendida por aquí. Hace unos días, sin ir mas lejos, paramos a tomar algo en un bar de una conocida avenida de la ciudad, concrétamente del Paseo de Salamanca, de cuyo nombre no quiero acordarme, y tenían una hermosa terraza con nada mas y nada menos que 18 mesas, que las conté, y en cada una de ellas estaba puesto el famoso cartelito de NO HAY SERVICIO DE TERRAZA. Dentro del bar no se podía parar del calor que hacía, y fuera, las pocas mesas libres (una o dos a lo sumo), estaban hasta arriba de copas, vasos y platos sucios de clientes anteriores. 

No solo tienes que ir a la barra a pedir lo que sea y llevarlo a la mesa, sino que antes tienes que despejar la mesa y llevar las cosas adentro, por que si no es un poco incómodo, sobre todo por la falta de sitio, que no ya por las manchas y porquería que hay acumuladas... que también.

El bar en cuestión estaba atendido por dos amables señoritas, ambas con suficiente tiempo como para charlar, conversar o alternar amablemente con los pocos clientes (fijos) que soportaban el calor del interior, pero no con el necesario para salir a, como mínimo, retirar las cosas de las mesas.

Mientras tanto, en la cocina, una cocinera hacía algo, y digo algo porque teniendo en cuenta el estado general en que se encontraban las tapas, tengo la duda de a que se dedicaba, pero en realidad, eso no es problema mio.

Todas las tapas estaban resecas y algunas con una costra encima que daba cosa verlas. Esto no parecía desagradar a la mayoría de clientes, por que aunque a algunos se les veía hurgar para quitar la capa superior o apartar las partes "feas", la mayoría no hacía ascos a dichos manjares y daban cuenta de ellos sin ningún problema. Una de nuestras tapas era un huevo frito, cuya yema había desarrollado una costra rojo oscuro que parecía de goma. La tortilla estaba reseca no, lo siguiente...

Y a todo esto, la terraza llena y a poco que una mesa se quedaba vacía, tardaba en ocuparse escasos minutos, y todo el mundo haciendo de camarero, llevando y trayendo cosas al interior del bar. 

Al margen de la calidad de las tapas, lo del autoservicio en las terrazas es un sistema cada vez mas frecuente. Los propietarios se han dado cuenta que el tema les funciona, y se ahorran una pasta en camareros, porque han descubierto que cada uno de sus clientes esconde un "Juan Palomo" (yo me lo guiso, yo me lo como) en potencia. 

Pero la culpa, al final, no es de ellos, sino de los que tragamos con el asunto, que con tal de estar sentados al fresco, al final terminaremos no solo por llevar y traer consumiciones y tapas, sino también fregándolo todo antes de irnos.

En cierta ocasión leí que había gente que no repostaba gasolina en aquellas gasolineras que no disponían de personal para el repostaje, vamos, las de autoservicio, porque al hacerlo se estaba apoyando la eliminación de puestos de trabajo, y creo que es una postura muy lógica. Pues en este caso, debería ser lo mismo.

Pero nada, con lo que nos gustan las cañas (y la caña), seguiremos tragando con las reglas que nos imponen, no ya desde organismos oficiales, sino desde los bares.

lunes, 13 de mayo de 2019

(Receta) Habas fritas con jamón


Las habas verdes no son muy conocidas en León, en otras zonas del norte no lo se, pero aquí no las he encontrado frescas en níngún sitio. Pero en Andalucía son muy típicas. Concretamente en Granada (cuando es temporada) aparte de como las voy a preparar hoy se suelen comer en fiestas como el día del patrón de Granada (San Cecilio), y se comen crudas y acompañadas de salaillas, un pan también típico cuyos ingredientes estrella son el aceite de oliva y la sal gorda, y cuya receta compartí no hace mucho y la podeis ver aquí.

Habas frescas. 
Tal y como las voy a cocinar es habitual que te las pongan también como tapa en muchos bares. Como en León no las he conseguido encontrar frescas, hay que tirar de otras opciones y por suerte las podemos encontrar congeladas en el Mercadona en dos formatos: tamaño normal y baby (o habitas). La diferencia, como se puede suponer, es el tamaño, siendo las baby además de mas pequeñas, mas tiernas.
Para los que como yo, no tenemos otra opción, la alternativa del Mercadona es mas que válida, así que vamos a ponernos manos a la obra.

Ingredientes (para 3 o 4 personas:


  • 1 Bolsa (450 gr.) de habas congeladas del Mercadona
  • 1 Paquete (100 gr.)  de tacos de jamón serrano
  • 1 Cebolleta mediana
  • Aceite de oliva virgen extra
Preparación:

Antes de empezar a cocinar, quiero hacer un par de puntualizaciones.

Puedes usar las habas congeladas normales o baby, pero si te decantas por éstas últimas, el tiempo al fuego será, obviamente, menor. Respecto al jamón, si prefieres comprar varias lonchas de un buen jamón, que sean de un grosor de unos 3 mm., no deben ser finas. Lógicamente, cuanto mejor sea el jamón, mas buenas estarán las habas.

Taquitos de jamón, fáciles de encontrar en cualquier super
Ahora si, al lio.

En una sartén ponemos un buen chorreón de AOVE, y éste si que debe de ser de calidad, ya que es el segundo ingrediente en importancia. Las habas tienen que salir un pelín aceitosas, porque si salen secas, no es lo mismo.

Con el aceite en frio, añadimos las habas y la cebolleta cortada, ni muy fina ni muy gorda, y encendemos el fuego a mitad de fuerza.

Dejamos que vaya cogiendo temperatura, removiendo cada poco. Seguimos así hasta que las habas empiecen a ponerse tiernas, pero estando pendientes, porque como se empiecen a arrugar habrá que añadir un pelín de agua y remover bien.


Cuando veamos que están medio hechas, añadimos un poco de sal, removemos bien e incorporamos el jamón en taquitos. Ahora ya es solo cuestión de paciencia. Las removemos cada poco y vamos probando hasta que las mas grandes estén tiernas.

Llegado este momento, retiramos la sartén del fuego y las dejamos reposar, pero que no se enfrien, porque aunque se pueden recalentar, recien hechas están mejor. Y como decía antes, no pueden quedar secas, tienen que estar un poco aceitosas.

Se suelen acompañar de uno o dos huevos fritos, un trozo de morcilla y otro de chorizo, pero con únicamente un huevo frito están de vicio.

Que aproveche!

lunes, 29 de abril de 2019

Beer Spa Granada: un spa para los cerveceros


El ritmo de vida que estamos obligados a llevar a causa de las obligaciones laborales y familiares nos obligan de vez en cuando a hacer una pausa y recargar las pilas. Como no siempre es posible perderse una semana en un lugar lejano y tranquilo, tenemos que optar por soluciones mas asequibles (en términos temporales y económicos), como por ejemplo, visitando un Spa.

En prácticamente cualquier ciudad hay como mínimo uno de estos centros donde, a decir verdad, no vas a conseguir el mismo efecto que si pasases una semana en el Caribe, pero si que puede servirnos para desconectar durante un par de horas y recuperar algo de energía.

Lo que ya es (o era, hasta hace poco) mas difícil de encontrar, era un Spa temático para los flipados de la cerveza. La buena noticia es que en España ya podemos disfrutar de algo así.

Hace como un año vi una noticia que me llamó mucho la atención, la del primer Spa cervecero que se abría en España: BEER SPA, y que, curiosamente, se encontraba en Granada. Además, lo hay en Alicante y próximamente en Zahara y en Tenerife.



Y cómo esta Semana Santa hemos pasado unos días en mi tierra, y gracias a que mi mujer me lo recordó, decidimos darnos un capricho y coger alguno de los diferentes circuitos que tienen disponibles.

ATRAPALO.COM... UNA Y NO MAS.

Buscando información, dimos con una oferta que ofrecía atrapalo.com, que consistía en un circuito para parejas, y además, lo tenían un 20% más barato que el ofrecido por el propio Spa. Pero lo curioso es que en el proceso de compra no se nos preguntaba en ningún momento la fecha y la hora en la que queríamos asistir, y viendo que era bastante raro, decidí llamar al número de atención al cliente de atrapalo.com.

Por lo pronto, una grabación nos informó que todas las llamadas realizadas después de las tres de la tarde serían atendidas desde Colombia, en lugar desde España. Cuando al final me atendió un operador (operadora en este caso), y tras explicarle las dudas, consultó la oferta y nos informó que primero teníamos que pagar en atrapalo.com, y luego llamar al Beer Spa para que nos dieran día y hora. También nos informó que el precio abonado no se reembolsaría en ningún caso, y como todo esto solo hizo que quitarme mas las ganas de hacer nada a través de ellos, llamé al Beer Spa. Allí me dijeron que ellos no entendían de barcos, y que si decidía comprar atraves de la plataforma de marras, que los tenía que volver a llamar para darles el localizador de la compra (si, como cuando compras un billete de avión). Me confirmaron una fecha y hora que nos cuadrase, quedó reservada, así que hice la compra en Atrapalo e inmediatamente después, volví a hablar con Beer Spa y les di el dichoso localizador. Con esto, quedaba todo zanjado. O por lo menos eso creía yo...

Cómo desde que reservé y pagué el circuito del Beer Spa había algo que no terminaba de cuadrarme, si llegamos a Granada un sábado por la tarde, el lunes, aprovechando que teníamos que bajar al centro, decidí hacerles una visita para que me confirmasen tanto la fecha y la hora, como que el ciruito que me habían reservado era el que yo había pagado. Y efectivamente, la chica que me reservó o no me entendió o no se enteró. Me confirmaron que el pack que yo había pagado era superior al que había reflejado la chica, y lo único que hubo que hacer fue retrasar un poco la hora de la cita para que diera tiempo a los clientes anteriores.

Además, descubrí que atrapalo.com no me había hecho ninguna oferta, es más, me había cobrado 5 Euros mas del precio que cobra el propio Spa... Resumiendo, he comprado a través de atrapalo.com una vez, pero ya os puedo asegurar que nunca más.

CIRCUITO PRIVATE BEER

Ahora si, después de la odisea de la reserva y el mosqueo de la estafa de atrapalo, vamos con lo importante: la experiencia en un Beer Spa.

El circuito PRIVATE BEER incluía lo siguiente:

- Introducción en un barril de burbujas con extracto de cerveza (agua, lúpulo, malta y levadura)
- Degustación de cerveza Alhambra ilimitada + tapa tradicional
- Sauna de cerveza
- Masaje a elegir en piernas o espalda
- Zona relax en cama de cebada
- Cerveza Premium a elegir por persona
- Entrega de diploma acreditativo

Ahora vamos por partes.

El local está muy bien ambientado, parece que estuvieses en un castillo de la antigua alemania. Dispone de una zona común con tres barriles para dos personas, y un barril para cuatro personas, con una especie de cortinas de quita y pon a modo de separación, como en las habitaciones del hospital.

El barril de burbujas era como un enorme tonel, cortado por la mitad, con espacio para dos personas, situado en un lugar cerrado (al tratarse de un circuito PRIVATE). Junto al toner, hay un grifo de cerveza Alhambra y dos enormes jarras de cerveza de madera por fuera y de acero por dentro. El consumo de cerveza es a discreción, toda la que te apetezca. Te entregan un cuenco con una mezcla de unos polvos que se supone tiene efectos terapéuticos, para añadirlos al agua una vez te has metido.





Al poco de estar dentro del barril, nos trajeron lo que llaman un «aperitivo tradicional», que no era sino cuatro trozos de queso con unas cuantas regañás.

Tras 30 minutos en el barril, aparecieron para decirnos que podíamos pasar a la sauna. Hay que decir que lo único por lo que se le denomina «sauna de cerveza» es por que puedes entrar con tu jarra, pero nada mas. De hecho, estaba tan floja, que no creo que pueda llamarse ni sauna. Allí estuvimos durante unos 15 minutos, pasados los cuales, nos volvieron a acompañar a la habitación de barril para disfrutar de otros 15 minutos en la cama de cebada, cuyo funcionamiento no entendimos muy bien, ya que según nos comentaron, la cebada mantenía el calor... En nuestro caso, decidimos volver al barril, hasta que nos avisaron que había llegado la hora de masaje.

Ambos elegimos la espalda, y lo cierto es que estuvo bien, un masaje siempre se agradece, en este caso, con una duración de 15 minutos.

Y ahí terminó el circuito. Volvimos a los vestuarios, nos duchamos y cambiamos y salimos a la recepción, donde nos dieron a elegir un par de cervezas Premium y nos entregaron el diploma de asistencia.

SENSACIONES

Me gusta ser claro, así que diré que no estuvo mal, pero que no repetiría. Creo que es un precio excesivo (75 € si lo compras directamente al Beer Spa). Si tenemos en cuenta que tampoco vas a ponerte hasta las cejas de cerveza, no creo que costee. Los servicios propios de Spa, a excepción de la inmersión en el barril y el masaje, dejan algo que desear.

Disponen además de tratamientos corporales, faciales, de manos y pies, ojos y de depilación, y cuatro circuitos en total, siendo el nuestro el tercero, con el Ciruito Premium por encima, con precios desde los 45 hasta los 216 euros por persona.

La atención por parte del personal fue de diez, muy amables, y sabemos que terminaron algo mas tarde por el problema que hubo con el circuito reservado, por lo que fuimos los últimos.

Como experiencia, era algo que me apetecía hacer, un capricho, pero como digo, no repetiría.

martes, 16 de abril de 2019

[Opinion] Bar Teruel, en La Chana (Granada): Cómo cambian las cosas


Si eres de Granada, tienes de 40 para arriba y te preguntan por un bar de la Chana que recuerdes, es casi seguro que el ganador sea el Teruel.

Este bar, regentado por Manolo, el que sigue al pie del cañón hoy día y cuya característica principal era (y es) esa malafollá tan típica de la tierra, comenzó por aquellos años,
concretamente el año 1982, ofreciendo su tapa estrella, calamares con patatas fritas.

Allí se iba a eso, aunque luego te dieras un salto al Marrakesch (que hoy día no tiene absolutamente nada que ver con lo que fuera), justo a la vuelta de la esquina, en busca de una tapa de pizza.

Desde que vivo fuera de Granada, todas y cada una de las veces que vengo a pasar unos días, la visita al Teruel para comer sus calamares con patatas de tapa, es obligada. Y esta vez, por Semana Santa, no ha sido menos.

Hace bastantes años fueron añadiendo tapas, hasta tener una carta bastante surtida, con montaditos, hamburguesas o paninis entre otras muchas, pero en cabeza de lista, siempre han estado los calamares. En la foto que hay al principio del post se puede ver una foto de esta tapa para 5 personas, bastante más escueta que antaño, ya que esa misma tapa de la foto, en otros tiempos, era para 3 personas.

Pero lo que ha dado lugar a que escriba este post, es una de las frases que aparece al final de la carta de tapas:

REPETIR DOS VECES SEGUIDAS CALAMARES TENDRÁ UN SUPLEMENTO DE 0,50€ POR PERSONA

Y por más que lo lea, no acierto a comprender el porqué de ese suplemento. Teniendo en cuenta que esa tapa es la que ha dado la fama a este bar durante décadas, es lógico pensar que haya quien acuda para tomar un par de rondas y repetir la misma tapa, como puede ser mi caso, que ya que vengo una vez al año. Sin embargo, muy lejos de alegrarse de que la gente quiera repetir esa tapa, te penaliza con 50 cts. por persona.

Ahora bien, ¿porque no aplica el mismo cargo al repetir cualquier otra tapa?. No consigo encontrar ninguna respuesta lógica, solo una: que con el paso de los años esté ya hasta los &_&°¢$^°°={ de poner calamares.

Muy mal Manolín, muy mal, porque en lo que a mí respecta, no solo no repetí tapa, sino que tampoco te di el gusto de tomarme una segunda ronda en tu bar.

Pero oye, cada uno es libre de hacer lo que considere en su negocio, sus motivos tendrá, al igual que yo tengo los míos como para probablemente no volver, y expresar mi opinión aquí...